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miércoles, 14 de abril de 2010

La Web 2.0. un ejemplo

La fórmula de Dios

La fórmula de Dios - J. Rodrigues Dos Santos

Basada en los últimos y más avanzados descubrimientos científicos en el campo de la cosmología, la matemática y la física, La fórmula de Dios nos adentra, a través de una trama vibrante y seductora, en un sorprendente viaje hasta los orígenes del tiempo; hasta la esencia final del universo y del sentido de la vida.

Categoría: Literatura

Comentarios:

Entrada escrita por Jose el 29 Agosto , 2008

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6 Comentarios

  1. admin 29 Agosto, 2008 11:31

    Compré este libro al azar, nadie me lo había recomendado y por supuesto no conocía al autor, pero lo cierto es que me ha sorprendido gratamente. En realidad se trata, en mi opinión, y como muchas otras veces ocurre, de un ensayo disfrazado de novela, y a pesar de que argumentalmente deja mucho que desear, el discurso de trasfondo es lo realmente interesante.
    Los últimos descubrimientos y avances en física, astronomía y matemáticas, etc.. de una parte y las antiguas filosofías/religiones orientales como el budismo, hinduísmo, taoísmo, etc.. de otra, se entrelazan para dar respuesta a las eternas preguntas que todo ser humano se hace acerca del origen del universo, de la existencia de Dios y del sentido de la vida.

  2. Guadalupe 29 Agosto, 2008 11:33

    Jose, estoy absolutamente de acuerdo con tu opinion… es un libro que vale leer, mas alla de la historia de de ficcion, por la claridad y el grado de interes que generan las explicaciones cientificas sobre la existencia de Dios. Me quedan pocas paginas para terminarlo y estoy realmente atada al libro, no me puedo despegar… desde el punto de vista de la divulgacion cientifica es muy interesante, ameno y simple de entender. Lamentablemente no hay demasiadas personas interesadas en temas cientificos en donde vivo pero seria una buena cosa que la gente comience a interesarse por entender de donde venimos, que somos y hacia donde vamos, para plantear una nueva filosofia de vida, libre de las mentiras que muchas de las religiones se empenian en mantener y al fin abrirnos a la iluminacion y a hacer de este un mundo mejor.
    Saludos! Guada.

  3. Juan Manuel 2 Abril, 2009 23:20

    Pues como vosotros, también compré el libro al azar, y me parece extraordinario. Las conversaciones que encierran el verdadero mensaje del libro son sumamente atrayentes. Me queda muy poco para acabarlo y me parece un libro magnífico… os lo recomiendo a todos los que tengais, como yo, inquietud por tener alguna explicación más o menos lógica sobre todo esto que nos rodea…

  4. Juanma 4 Agosto, 2009 3:16

    Este libro me lo aconsejó un amigo, y desde que e empezado a leerlo no ha dejado de sorprenderme. Es muy chocante y el argumento es muy bueno, pero aquello que dice es lo que en el fondo pensamos todos los seres humanos. Toca una realidad tan palpable que podemos sentirla, y además podemos darnos cuenta de que todo es uno, formamos parte de una unidad general y todos y cada uno de nosotros es parte de un todo. Me está gustando mucho el libro y debería ser conocido por todos mediante un film cinematográfico.

  5. xabi 6 Septiembre, 2009 13:13

    Mediante este libro me he dado cuenta de que la física es mucho mas de lo que damos en el instituto y lo cierto es que siento que he aprendido más leyendo este libro que en todo un curso académico en lo que respecta a la física. Las conversaciones de los personajes son sumamente interesantes y hacen del libro una mezcla de filosofía y ciencia muy completa. Lo cierto es que la conclusión final, lo del “principio antrópico final” me ha parecido algo absurdo. Porque sí que responde a la pregunta de qué creó el universo. Pero como él mismo dice, toda consecuencia necesita una causa. Y según la novela el proceso cíclico del universo se repite una y otra vez, mas sigue careciendo de una causa, de la gallina que puso el huevo. No obstante lo recomiendo a cualquiera, seas un lego o no este libro es muy constructivo. Por una parte, el punto de vista del lector se amplía considerablemente, pero incluso se puede llegar a aprender física, o al menos ampliar conocimientos. Enhorabuena al autor. Aunque no estoy de acuerdo en que rechace el dios Cristiano por citas únicamente del Antiguo Testamento. Pues vino Jesús y reformó aquella doctrina. Un saludo.

  6. Jesús 26 Diciembre, 2009 14:08

    Dios tiene que existir, es simplemente el que es. Esta es su esencia. Jamás se sabrá de su existencia mediante la ciencia, simplemente es! No busquemos tampoco respuesta en las diferentes religiones, no es custión de fe, necesariamente tiene que existir. Es sólo es! Pura Energía en constante cambio sin principio ni fin solo existencia.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Identidades comunistas en el Capitalismo 3.0


(foto: by "dolo", ruta del pozuelo, en sierra blanca, afroropa)

INTERESANTE ARTÍCULO. Queda un Poso Pesimista. Ignora la fuerza de muchas revoluciones actuales. Y la caída estrepitosa del capitalismo. Pareciera como que al perder al enemigo de siempre (al capitalismo) desde la izquierda se le quisiera resucitar, reavivar, reconstruir, rearmar. Inercias... ¿Y la revolución 2.0 en internet? Solo habla de las redes sociales. Para mí que la autora no es consciente de esta y otras revoluciones... ¿Tendrá un Blog? A ver... Cita a les anarquistes (gracias almu). Y yo les cito aquí también, para recordar lo leído en un blog de varias chavalas, que decían que el lenguaje único posible es el de la victoria. Si mostramos pesimismo en el lenguaje, es que ya (en parte) hemos sido vencidos. Lenguaje celebrativo como el de la Luce López Baralt en "un kama sutra español". Lenguaje vitalista, inclusivo, en el cual hablar de ganar o de perder ya es seguir la ruta de las dicotomías, separarlo todo en dos, nosotrxs también, cuerpo-mente dividida, y por tanto desintegrada y desintegradora allá donde valla...Salud! María!



Ayer amaneció el pueblo / desnudo y sin qué ponerse

Miguel Hernández

Un comunista nunca está solo

Louis Althusser

La vanguardia sufre las primeras embestidas del enemigo. Crear y vencer. Se necesitan ideas y armas. Contamos los muertos por miles, algunos millones. De la Commune a Octubre. El corto o largo siglo XX: hijos de Octubre. La otra historia, ajena a la educación básica, narra huelgas, barricadas, represión, torturas, penales de invierno permanente, desaparecidos, debates, ponencias, congresos, libros: amores. Aquí, entre nosotros, la guerra de España, una guerra de clases, y el rumor eterno de la derrota. El exilio y la resistencia interior. Mujeres y hombres combaten por otra vida: la propiedad y control de los medios de producción es uno de los ejes del nuevo modelo de sociedad. Frente a los condenados de la tierra, los olvidados de la tierra, se alzan muros de opresión impuestos por el capital y sus secuaces. Secuaces es palabra antigua. La explotación, desde que el mono se puso de pie para recibir medallas, también. Cambia la forma del capital (de la primera letra de cambio a los intangibles paraísos fiscales) y se transforma, panes y peces, caníbales en Wall street, en aras del beneficio y el interés. El sufrimiento (histórico, como la memoria) permanece. Por eso, y por otras razones, los comunistas, aquellos que se proclaman comunistas, perseveran en su ser. Su identidad se dice, como el ser de Aristóteles, de muchas maneras. Un quebradizo hilo rojo, delicado, nos une -cada familia tiene sus características y horarios- a lo largo de la historia. Hijos de Octubre. Cuando escucho a Léo Ferré cantando Les anarchistes, los parientes -no tan lejanos- nos juntamos en la estrecha trinchera. Sin saber el motivo, recuerdo a Vivancos, ladrón de bancos para la causa rojinegra en Argentina y pintor naif, amigo de Picasso, anarquista, fumando un pitillo de picadura, al mando de la 25ª División en Belchite y Teruel. Ni un paso atrás. Codo a codo con los comunistas. Medio metro de nieve. Murió en Córdoba, quizá en 1973. El hilo rojo, incluso bajo la tempestad, se teje con las leyendas de la lucha. Dimitrov dirige con soviética mano de hierro la Internacional. Hijos de Octubre. Octubre: el mes de las flores.

La destrucción de la realidad ha convertido la vida cotidiana en un escenario donde los personajes interpretan diferentes roles según sus capacidades y recursos. Este es el primer paso del Capitalismo 3.0. Primero, acelerando el modelo, rompieron el tejido industrial y deslocalizaron las empresas. La combativa clase obrera de origen fabril quedó reducida a escombros junto con sus sindicatos. Su potencia revolucionaria, ahora transformadora, se quebró como un cristal bombardeado por granizo. Las casas se hicieron más confortables, el poder adquisitivo creció y en pocos años, todos los salones eran iguales, iguales las cómodas y las camas, iguales las esposas y maridos, iguales los coches, hijos y los planes de enseñanza, iguales las residencias (privadas) de ancianos. El discurso se uniformó de tal manera que el bucle narrativo del capitalismo se convirtió en una serie infinita: leíamos la misma novela cien veces; veíamos la misma película cien veces; devorábamos la misma publicidad cien veces. Cada lectura, cada viaje, cada aventura (sin salir del sofá, calefacción central, gas en cada piso) nos parecía distinta oferta. Rompieron nuestra columna vertebral. Rompieron nuestra capacidad de combatir y nos quedamos clavados, paralíticos, incluso perdimos -jamás estuvimos, somos pueblo- los balnearios en Crimea. Carrillo, mientras tanto, seguía vivo. Y fumando. Larga vida al Padre de la patria.

La cohesión social, llamada conciencia de clase, voló por los aires impulsada por la modernidad. Luego vino el consumo masivo (fomentado por los bajos intereses bancarios y el ansia por adquirir propiedades) y segmentó la realidad en unidades tan pequeñas que resultaba imposible encontrar dos trozos iguales. Cada individuo era (y es) su propio mundo: su propio relato del mundo, su experiencia. Pasamos de la taberna de Zola a los psicofármacos y las redes sociales. La exaltación de la subjetividad contribuyó, con su manto de musgo e individualismo, a fijar los límites del otro. El otro ha sido transformado en competidor virtual. Competidor por el espacio físico del mundo (que no existe como tal) y el placer. El viejo precepto ubi societas, ibi ius, origen del primitivo contrato social, ha desaparecido ante la potencia arrolladora del homo consumens, el sujeto que sólo establece acuerdos de acción inmediata con la mercancía y la satisfacción permanente del deseo. La democracia ha dejado su sitio a una democracia espectacular de mercado: democracia de superficie. Semántica y sintaxis corren de la mano hasta fijar el lenguaje del nuevo modelo discursivo: democracia formal de partidos, antes facciones, equivale a capitalismo. Los comunistas recuerdan a sus semejantes (parias de la tierra, atruena la razón en marcha) que la democracia es incompatible con el capitalismo, incluso con el mercado, y son expulsados del ágora. Sus semejantes no son sus semejantes. La humanidad ha emigrado a un lugar extraño que sólo existe en los folletos de las agencias de viajes. Las verdades incómodas, nómadas, clásicas, interfieren los planes del entramado bancario, tecnológico y militar que controla la política. Nuestro entorno ya no es nuestro entorno. Sabemos quiénes somos, tenemos identidad, pero el cuerpo social no nos reconoce. Parecemos otra especie: una subespecie. Mutantes. Acabaremos en un ghetto, si no estamos instalados ya, sin saberlo. Pese a todo, comunistas. Hijos de Octubre. (Continuará)