sábado, 29 de agosto de 2026

** ´´ CRISIS SOCIAL-GEOPOLITICA-CEUTA,... Y LOS ESPETOS CON SARDINAS MARROQUINAS,... ** --- *€l fenomeno del turismo y la lucha social, sus contradicciones : esclavos que esclavizan al personal obreros sector turistico y en general... **...

 

¡¡¡ -- *€l fenomeno del turismo y la lucha social, sus contradicciones : esclavos que esclavizan al personal obreros sector turistico y en general... Habria que hacer reuniones analiticas : servidumbre proletpop en todo el sector terrakeamente,... Mucho elitismo, desprecio, altaneria chuleska,... Etc... Burguesitos como pequeña burguesia o clase media cuasi aristocratica : base material del fascismo nacionalimperialista..... actual... -- ¡¡¡...



*** // -- EJEMPLO -- PODRIA VALER/COSTO PRODUCCION,...¡¡..-- UN PISO DE 80/90 M2, MEDIO,... UNOS 60 MIL EUROS,...CON GANANCIAS DE LA EMPRESAS,...ETC,...EN MALAGA, X EJE.,... VAS Y QUIERES COMPRARLO,... VALE YA, N PRECIO DE 250.000EURACOS,... SI HIPOTECAS, UNOS 20/25 YEARS, SE PONEN EN 350.000 EURAKOS ENSANGRENTADOS,... Y LOS FINANCIEROS, NO PONEN NA DE DINERO NI DE RIESGOS,... AL SER ESPECULADORES DEL REINO,... TO ES LEGAL Y A PAGAR X KOJONES,... USTED DIRA,... Y, DIGO YO,... SE DESTO BASTANTE,... TRABAJE EN OFICINAS DE ARQUITECTURA,...ETC,... ** X LUKY DEL ALBORAN,...29006,... **....

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    ** es ridi.kulo´´,... el capital hibrido, priv/pub,... con dinero casi ficticio,... suma y suma y akumulan y aumentan sus poderes tiranos,... el people dira,... es el afectado,... si van de sadicos/,...y de lo otro,... MAZOKASS,...** -- ellxs sabran,...pero todo jode a todos,... el salario gastao, no crea mas dinero,... el otro si,... el financiero usurero-mafiosso,...¡¡....
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    ** ??¡¡ democracia liberal y kapital financiero y aumento del poder elitoso-tecnoplutocratico,... el people, alucinado,... evotan, cada exis años,...pero a la vez son botados de la sociedad,...solo subditos esclavos bien-avenidos,... ¡¡.... -- ** //...




    ** Luciano Medianero Morales

    ** x Luky del alboran.* -- LA PUERKA PRENSA Y LITERATOS GANGSTERS BURGUESES, HISPANDAL-GLOBALES,... ** La crisis de Ceuta eleva la tensión política
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    Marlaska evita la autocrítica y acusa a PP y Vox de “incitar al odio” en Ceuta
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    El ministro se queda solo en la defensa de la “colaboración” de Marruecos que ponen en duda PP, Vox y sus aliados parlamentarios, incluido Sumar.
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    El Gobierno pide al PP que le ayude a parar la violencia en Ceuta en medio de bloqueos del reparto de comida a los inmigrantes
    El Gobierno pide al PP que le ayude a parar la violencia en Ceuta en medio de bloqueos del reparto de comida a los inmigrantes
    Torres y Vivas pactaron un llamamiento contra la violencia, pero un centenar de personas carga contra la Cruz Roja.
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    ***** Cómo treinta años de ficción apocalíptica prepararon el terreno emocional de Ceuta
    Recibidos
    Eduardo Bayón ,...
    -- ** Cómo treinta años de ficción apocalíptica prepararon el terreno emocional de Ceuta
    El Muro, la horda y el plano cenital
    Eduardo Bayón
    ago 28
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    La imagen que ha ordenado el mes de agosto en España es un plano cenital: un dron sobre el espigón del Tarajal, cientos de cuerpos moviéndose en el agua y en la arena, sin rostro, sin escala humana, avanzando hacia una línea. Circuló en televisiones, en portadas y, sobre todo, en vertical, en móviles, sin sonido ambiente y con música añadida.
    No hizo falta explicarla. La reconocimos antes de entenderla porque llevamos treinta años viéndola. Es el plano con el que empieza Guerra Mundial Z. Es el plano de la valla en The Walking Dead. Es el que abre cada temporada de Juego de Tronos al norte del Muro. Antes de que un solo dirigente político hablara, la imagen ya venía con su interpretación puesta de fábrica: dentro hay comunidad, fuera hay horda; en medio hay una barrera; el conflicto consiste en si aguanta.
    Este artículo va sobre ese trabajo previo. Sobre cómo la ultraderecha —y, cada vez más, la derecha que ya no distingue su marco del de la ultraderecha— no necesita construir un relato desde cero sobre Ceuta, porque la cultura pop se lo entregó montado, testado y emocionalmente precargado. Sobre por qué disputar el dato dentro de ese marco no sirve de nada.
    Aunque este artículo es gratuito, el proyecto se sostiene gracias a quienes estáis al otro lado. Hazte suscriptor premium para ser parte de InfoPolítica. También puedes hacerte con mi libro, Lucha de tribus, disponible en Amazon o en tu librería de confianza.
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    La gramática del asedio
    La ficción apocalíptica de las tres últimas décadas ha funcionado como una escuela de gramática política. No enseña opiniones: enseña estructura. La estructura es siempre la misma.
    Primero, el mundo se divide en dos por una línea física. No por una ley, no por un contrato, no por un régimen de derechos: por un muro, una valla, una zona de cuarentena, un perímetro. La frontera deja de ser una convención administrativa y pasa a ser una ley natural del relato.
    Segundo, el afuera no tiene interioridad. La horda no habla. No tiene demandas, ni causa, ni biografía, ni contradicciones internas. No se puede negociar con ella porque no hay con quién. Al eliminar el lenguaje del otro lado, la ficción elimina también, de un plumazo, todas las opciones políticas que no sean la barrera. La diplomacia, el acuerdo, el reparto, la vía legal, la cooperación al desarrollo: nada de eso es siquiera pensable en el género. No es que se descarte. Es que no cabe en la gramática.
    Tercero, el interior siempre está en escasez. Recursos limitados, plazas limitadas, comida limitada. La solidaridad no es un valor: es un riesgo operativo. Todo personaje que propone abrir la puerta está, narrativamente, poniendo en peligro al grupo.
    Cuarto, la excepción está moralmente autorizada. Disparar en el perímetro no es un crimen dentro del relato: es mantenimiento. El género resuelve por adelantado el problema ético que el derecho no resuelve, y lo hace con una figura perversa en su eficacia: el zombi no puede ser asesinado porque ya está muerto. Tiene forma humana pero no estatuto humano. Es la deshumanización perfecta, porque no hay que enunciarla. Nadie tiene que decir «estos no son personas». La cámara ya lo ha dicho.
    Un dirigente político que quisiera construir todo eso desde cero necesitaría años y una enorme exposición reputacional. No hace falta. Basta con activar el guion.
    El Muro: Juego de Tronos y el castigo al que abre la puerta
    Juego de Tronos es el caso más literal y por eso el más citado, hasta por sus beneficiarios: en enero de 2019, la Casa Blanca difundió un meme con la tipografía de la serie y el lema «THE WALL IS COMING» para empujar el muro con México. Fue el reconocimiento de que la serie había hecho un trabajo de pedagogía visual que ninguna campaña podía pagar.
    Lo interesante de la serie no es el Muro, sino el vocabulario. Al otro lado vive gente a la que el reino llama wildlings —en español, literalmente, salvajes—, y que se llaman a sí mismos pueblo libre. Toda la política del norte cabe en esa disputa de nombres, y la serie es explícita en que el nombre que uses determina lo que puedes hacerles.
    Hay un detalle que la derecha española debería leer con más atención de la que le presta, porque describe con precisión clínica lo que ha pasado este agosto. Cuando Jon Nieve decide que la única salida realista es dejar pasar a los salvajes al sur del Muro —no por bondad, sino por cálculo: si se quedan fuera, engrosan al enemigo—, no lo matan los salvajes. Lo matan los suyos. Sus propios hombres lo apuñalan al grito de «por la Guardia».
    Traduzcamos: quien propone acoger no es derrotado por el adversario exterior, sino ajusticiado por su propio bando, y el arma es la acusación de traición. Eso es lo que le está ocurriendo dentro del bloque de la derecha a cualquier barón autonómico que firme un acuerdo de acogida. El coste político de abrir la puerta se paga hacia dentro. La serie lo contó en 2015.
    Aunque este artículo es gratuito, el proyecto se sostiene gracias a quienes estáis al otro lado. Hazte suscriptor premium para ser parte de InfoPolítica. También puedes hacerte con mi libro, Lucha de tribus, disponible en Amazon o en tu librería de confianza.
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    The Last of Us: la frontera como test biológico
    Si Juego de Tronos aporta el muro, The Last of Us aporta algo más moderno y más operativo: el control fronterizo como procedimiento sanitario. En la zona de cuarentena de Boston no hay horda a las puertas. Hay un aparato administrativo, FEDRA, que gestiona la vida cotidiana bajo ley marcial, con cartillas de racionamiento, toques de queda y un escáner en cada punto de paso. La pregunta que organiza ese mundo no es «¿quién eres?», sino «¿puedes demostrar que no estás infectado?».
    Ese desplazamiento lo es todo. La sospecha se vuelve el estado por defecto y la carga de la prueba recae en el que llega. La persona no es peligrosa por lo que hace, sino por lo que podría estar incubando. El tiempo, además, juega en su contra: hoy está bien, mañana quizá no.
    Nadie que haya visto esa serie —o jugado al videojuego— necesita que le expliquen la lógica de un discurso que sostiene que un chaval de catorce años en un centro de menores no es un niño tutelado sino una amenaza diferida: un futuro delincuente, un futuro problema, un futuro cambio demográfico. Es la misma estructura mental. El riesgo no está en el sujeto presente, sino en su potencial. El escáner del checkpoint y la sospecha sobre el menor no acompañado hacen el mismo trabajo.
    Añádase el segundo mecanismo de la serie: el interior siempre acaba siendo tan letal como el exterior. FEDRA cuelga cadáveres, ejecuta sin juicio, y la primera escena del primer episodio es un soldado disparando a una familia. Pero —aquí está la trampa— la serie presenta esa brutalidad como el precio de un orden, no como su fracaso. El espectador aprende que el autoritarismo interior es desagradable, tal vez indefendible, y sin embargo comprensible dadas las circunstancias. «Dadas las circunstancias» es la fórmula que la ficción entrena y que la política recoge.
    La ficción que confiesa: el Plan Redeker
    Hay una obra que dice la parte que las demás callan, y es la novela de Guerra Mundial Z, de Max Brooks —muy por encima de la película, que se limitó a filmar el muro israelí y a extraer la moraleja tosca de que quien amuralló, sobrevivió—.
    En el libro, la estrategia que salva a la humanidad se llama Plan Redeker. Consiste en fortificar un perímetro defendible y en abandonar deliberadamente a millones de personas fuera de él, no por descuido, sino como cebo: sirven para entretener a la horda mientras el núcleo se consolida. Brooks es explícito sobre su origen: Paul Redeker es un estratega surafricano y el plan es una adaptación de un plan de contingencia del apartheid.
    Es decir: la ficción apocalíptica más influyente del siglo reconoce, en su propio texto, que la lógica del muro y del sacrificio selectivo de poblaciones no es una invención del género. Es una tecnología política del racismo de Estado, reciclada como entretenimiento y devuelta al público con la etiqueta de realismo duro pero necesario.
    Conviene recordar aquí de dónde viene la propia figura. El zombi no nace en Hollywood: nace en Haití, en la cosmología de la esclavitud, y es la figura del cuerpo colonizado privado de voluntad y obligado a trabajar sin descanso. Era una metáfora del esclavo, es decir, de la víctima. El cine estadounidense invirtió el signo en el siglo XX y convirtió al colonizado en la amenaza. Toda la iconografía del muro asediado descansa, en última instancia, sobre esa inversión: los descendientes del que fue devorado son ahora los que devoran.
    Dónde no llega esta tesis
    La ficción no genera la ideología. La xenofobia europea no la inventaron los guionistas de HBO, y la frontera sur española fue una máquina de muerte mucho antes de que existieran los planos de dron: quince muertos en el Tarajal en 2014, al menos veintitrés en Melilla en 2022, con investigaciones que nadie ha cerrado. La causalidad, además, va en los dos sentidos: el género se nutre de ansiedades sociales preexistentes —el 11-S, la crisis financiera, las pandemias, la precariedad— tanto como las alimenta.
    Hay obras del propio género que hacen lo contrario. The Girl With All the Gifts termina con la conclusión de que el mundo pertenece a los infectados y de que aferrarse al búnker es la posición suicida. Train to Busan sitúa el mal en el ejecutivo que cierra la puerta del vagón, no en los que quieren entrar. Hijos de los hombres filma la Gran Bretaña-fortaleza con jaulas de inmigrantes en las calles y no deja lugar a dudas sobre quién es el monstruo. En España, Adú puso una cámara al pie de la valla de Melilla a la altura de un niño, que es exactamente el plano contrario al del dron. Incluso Juego de Tronos acaba desmintiéndose a sí misma: el Muro cae, y lo que salva al reino no es la barrera sino la alianza con los salvajes.
    La ficción no persuade, precarga. No convence a nadie de una tesis migratoria. Deja instalados un encuadre visual, un vocabulario y una jerarquía emocional que, cuando llega el acontecimiento real, se activan solos. Esa precarga, además, es asimétrica: el género de la horda tiene mil títulos y las contraficciones tienen diez.
    El aterrizaje: agosto de 2026
    Con ese equipamiento se explica la velocidad de este mes. La ultraderecha europea llegó físicamente a Ceuta a principios de agosto. Martin Sellner y Eva Vlaardingerbroek —las dos personas designadas ante la Comisión Europea como contacto de la iniciativa Save Europe Act, presentada en mayo en la Cumbre de Remigración de Figueira da Foz— grabaron allí para la campaña. El 4 de agosto, la cuenta oficial de la iniciativa publicó desde la ciudad que los migrantes «siguen en las playas y están listos para asaltar la ciudad» y que «pronto estos hombres de África estarán en vuestra ciudad asaltando vuestros barrios». No hace falta glosarlo: es la gramática del asedio en estado puro, escrita por sus propios usuarios.
    La iniciativa lleva la firma inicial de Santiago Abascal, junto a la de Viktor Orbán y Éric Zemmour, y propone una política de remigración que alcanzaría también a residentes legales considerados «no integrados» o «una carga cultural o financiera». La Comisión Europea rechazó su registro el 22 de julio, ocho días antes de la crisis, por considerarla «manifiestamente contraria a los valores de la Unión Europea».
    Eso es lo esperable. Lo relevante es lo otro: la migración del marco al partido de gobierno. El miércoles 19 de agosto, en Ceuta, Alberto Núñez Feijóo afirmó que «una ciudad española ha sido invadida en pleno 2026» y que «en ningún caso se puede crear el precedente perverso de otorgar derechos a quien ha participado de una invasión ilegal». Al día siguiente cerró el argumento: «han de regresar todos», «ni mayores, ni menores». Y añadió la pieza jurídica: «La Ley de Protección del Menor no está pensada para eso. No prevé supuestos de invasión u ocupación de ciudadanos de otro país. Por tanto, no se puede aplicar».
    Ahí está el mecanismo completo. El líder de la derecha constitucional no está usando el lenguaje de la gestión, ni siquiera el de la firmeza diplomática frente a la presión de Rabat —que existe y sería un argumento perfectamente defendible—. Está usando el sustantivo del género, y de ese sustantivo deriva una consecuencia jurídica: si hubo invasión, la ley de protección de la infancia no aplica. La gramática del asedio no se ha quedado en la retórica. Ha entrado en el razonamiento legal.
    Por debajo circula la operación más eficaz de todas: las imágenes. Se han documentado la difusión masiva de bulos con vídeos grabados en otros países e imágenes generadas con inteligencia artificial. No hacía falta que fueran verdad. Solo tenían que parecerse a algo que ya habíamos visto en una pantalla. La IA generativa es la herramienta perfecta de este marco: produce a coste cero el plano cenital que la realidad no siempre da.
    Qué hacer con esto (y qué no)
    La reacción instintiva del progresismo es discutir la cifra. Explicar que la inmensa mayoría regresó, que los menores tutelados son unos cientos en un país de casi 49 millones de habitantes, que el reparto supone unas decenas por comunidad. Es información correcta y es una estrategia perdedora, porque el marco no se derrota por dentro. Cuando alguien discute cuántos zombis hay al otro lado del muro, ya ha aceptado que al otro lado hay zombis.
    Hay tres movimientos más útiles, y los tres son de comunicación antes que de política.
    Disputar el plano, no la cifra. La unidad mínima de este marco es la imagen aérea de una masa. Su antídoto no es un gráfico: es un rostro, un nombre, una historia individual con biografía y con voz. El género se sostiene sobre la ausencia de lenguaje del otro lado; devolver el lenguaje es la única operación que lo rompe. Un menor con nombre propio no es una horda.
    Nombrar el préstamo. Cuando un dirigente dice «invasión», conviene señalar de dónde ha sacado la palabra —de un género de entretenimiento, no de un informe— y qué implica aceptarla: que existe un ejército, un mando y un objetivo de conquista. Obligar a sostener la metáfora hasta el final es la forma más rápida de que se rompa. Nadie va a explicar en qué consiste el plan de ocupación de una niña de doce años.
    Devolver el relato a su lugar: el muro es donde se muere. Este es el punto ciego más grande del género y el más fácil de explotar. En la ficción, la frontera es el sitio donde el protagonista sobrevive. En Ceuta, este julio, fue el sitio donde murieron decenas de personas. Ninguna de esas muertes cabe en el guion, porque el guion necesita que el peligro venga siempre de fuera hacia dentro y nunca al revés.
    Queda una pregunta que la derecha española tendrá que responderse cuando pase el verano, porque la ficción que tanto le ha servido tiene un tercer acto que no le gusta: en todos estos relatos —en Juego de Tronos, en Guerra Mundial Z, en The Walking Dead— el muro acaba cayendo. Siempre. Lo que separa a los que sobreviven de los que no es lo que hicieron después.
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    ** Luciano Medianero Morales

     
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    ** x Luky del alboran.* -- En -- https://www.facebook.com/profile.php?id=61590425970078 ,... --** Luciano Medianero Morales
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    ***** Cómo treinta años de ficción apocalíptica prepararon el terreno emocional de Ceuta
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    Eduardo Bayón
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    La imagen que ha ordenado el mes de agosto en España es un plano cenital: un dron sobre el espigón del Tarajal, cientos de cuerpos moviéndose en el agua y en la arena, sin rostro, sin escala humana, avanzando hacia una línea. Circuló en televisiones, en portadas y, sobre todo, en vertical, en móviles, sin sonido ambiente y con música añadida.
    No hizo falta explicarla. La reconocimos antes de entenderla porque llevamos treinta años viéndola. Es el plano con el que empieza Guerra Mundial Z. Es el plano de la valla en The Walking Dead. Es el que abre cada temporada de Juego de Tronos al norte del Muro. Antes de que un solo dirigente político hablara, la imagen ya venía con su interpretación puesta de fábrica: dentro hay comunidad, fuera hay horda; en medio hay una barrera; el conflicto consiste en si aguanta.
    Este artículo va sobre ese trabajo previo. Sobre cómo la ultraderecha —y, cada vez más, la derecha que ya no distingue su marco del de la ultraderecha— no necesita construir un relato desde cero sobre Ceuta, porque la cultura pop se lo entregó montado, testado y emocionalmente precargado. Sobre por qué disputar el dato dentro de ese marco no sirve de nada.
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    Tercero, el interior siempre está en escasez. Recursos limitados, plazas limitadas, comida limitada. La solidaridad no es un valor: es un riesgo operativo. Todo personaje que propone abrir la puerta está, narrativamente, poniendo en peligro al grupo.
    Cuarto, la excepción está moralmente autorizada. Disparar en el perímetro no es un crimen dentro del relato: es mantenimiento. El género resuelve por adelantado el problema ético que el derecho no resuelve, y lo hace con una figura perversa en su eficacia: el zombi no puede ser asesinado porque ya está muerto. Tiene forma humana pero no estatuto humano. Es la deshumanización perfecta, porque no hay que enunciarla. Nadie tiene que decir «estos no son personas». La cámara ya lo ha dicho.
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    Juego de Tronos es el caso más literal y por eso el más citado, hasta por sus beneficiarios: en enero de 2019, la Casa Blanca difundió un meme con la tipografía de la serie y el lema «THE WALL IS COMING» para empujar el muro con México. Fue el reconocimiento de que la serie había hecho un trabajo de pedagogía visual que ninguna campaña podía pagar.
    Lo interesante de la serie no es el Muro, sino el vocabulario. Al otro lado vive gente a la que el reino llama wildlings —en español, literalmente, salvajes—, y que se llaman a sí mismos pueblo libre. Toda la política del norte cabe en esa disputa de nombres, y la serie es explícita en que el nombre que uses determina lo que puedes hacerles.
    Hay un detalle que la derecha española debería leer con más atención de la que le presta, porque describe con precisión clínica lo que ha pasado este agosto. Cuando Jon Nieve decide que la única salida realista es dejar pasar a los salvajes al sur del Muro —no por bondad, sino por cálculo: si se quedan fuera, engrosan al enemigo—, no lo matan los salvajes. Lo matan los suyos. Sus propios hombres lo apuñalan al grito de «por la Guardia».
    Traduzcamos: quien propone acoger no es derrotado por el adversario exterior, sino ajusticiado por su propio bando, y el arma es la acusación de traición. Eso es lo que le está ocurriendo dentro del bloque de la derecha a cualquier barón autonómico que firme un acuerdo de acogida. El coste político de abrir la puerta se paga hacia dentro. La serie lo contó en 2015.
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    Si Juego de Tronos aporta el muro, The Last of Us aporta algo más moderno y más operativo: el control fronterizo como procedimiento sanitario. En la zona de cuarentena de Boston no hay horda a las puertas. Hay un aparato administrativo, FEDRA, que gestiona la vida cotidiana bajo ley marcial, con cartillas de racionamiento, toques de queda y un escáner en cada punto de paso. La pregunta que organiza ese mundo no es «¿quién eres?», sino «¿puedes demostrar que no estás infectado?».
    Ese desplazamiento lo es todo. La sospecha se vuelve el estado por defecto y la carga de la prueba recae en el que llega. La persona no es peligrosa por lo que hace, sino por lo que podría estar incubando. El tiempo, además, juega en su contra: hoy está bien, mañana quizá no.
    Nadie que haya visto esa serie —o jugado al videojuego— necesita que le expliquen la lógica de un discurso que sostiene que un chaval de catorce años en un centro de menores no es un niño tutelado sino una amenaza diferida: un futuro delincuente, un futuro problema, un futuro cambio demográfico. Es la misma estructura mental. El riesgo no está en el sujeto presente, sino en su potencial. El escáner del checkpoint y la sospecha sobre el menor no acompañado hacen el mismo trabajo.
    Añádase el segundo mecanismo de la serie: el interior siempre acaba siendo tan letal como el exterior. FEDRA cuelga cadáveres, ejecuta sin juicio, y la primera escena del primer episodio es un soldado disparando a una familia. Pero —aquí está la trampa— la serie presenta esa brutalidad como el precio de un orden, no como su fracaso. El espectador aprende que el autoritarismo interior es desagradable, tal vez indefendible, y sin embargo comprensible dadas las circunstancias. «Dadas las circunstancias» es la fórmula que la ficción entrena y que la política recoge.
    La ficción que confiesa: el Plan Redeker
    Hay una obra que dice la parte que las demás callan, y es la novela de Guerra Mundial Z, de Max Brooks —muy por encima de la película, que se limitó a filmar el muro israelí y a extraer la moraleja tosca de que quien amuralló, sobrevivió—.
    En el libro, la estrategia que salva a la humanidad se llama Plan Redeker. Consiste en fortificar un perímetro defendible y en abandonar deliberadamente a millones de personas fuera de él, no por descuido, sino como cebo: sirven para entretener a la horda mientras el núcleo se consolida. Brooks es explícito sobre su origen: Paul Redeker es un estratega surafricano y el plan es una adaptación de un plan de contingencia del apartheid.
    Es decir: la ficción apocalíptica más influyente del siglo reconoce, en su propio texto, que la lógica del muro y del sacrificio selectivo de poblaciones no es una invención del género. Es una tecnología política del racismo de Estado, reciclada como entretenimiento y devuelta al público con la etiqueta de realismo duro pero necesario.
    Conviene recordar aquí de dónde viene la propia figura. El zombi no nace en Hollywood: nace en Haití, en la cosmología de la esclavitud, y es la figura del cuerpo colonizado privado de voluntad y obligado a trabajar sin descanso. Era una metáfora del esclavo, es decir, de la víctima. El cine estadounidense invirtió el signo en el siglo XX y convirtió al colonizado en la amenaza. Toda la iconografía del muro asediado descansa, en última instancia, sobre esa inversión: los descendientes del que fue devorado son ahora los que devoran.
    Dónde no llega esta tesis
    La ficción no genera la ideología. La xenofobia europea no la inventaron los guionistas de HBO, y la frontera sur española fue una máquina de muerte mucho antes de que existieran los planos de dron: quince muertos en el Tarajal en 2014, al menos veintitrés en Melilla en 2022, con investigaciones que nadie ha cerrado. La causalidad, además, va en los dos sentidos: el género se nutre de ansiedades sociales preexistentes —el 11-S, la crisis financiera, las pandemias, la precariedad— tanto como las alimenta.
    Hay obras del propio género que hacen lo contrario. The Girl With All the Gifts termina con la conclusión de que el mundo pertenece a los infectados y de que aferrarse al búnker es la posición suicida. Train to Busan sitúa el mal en el ejecutivo que cierra la puerta del vagón, no en los que quieren entrar. Hijos de los hombres filma la Gran Bretaña-fortaleza con jaulas de inmigrantes en las calles y no deja lugar a dudas sobre quién es el monstruo. En España, Adú puso una cámara al pie de la valla de Melilla a la altura de un niño, que es exactamente el plano contrario al del dron. Incluso Juego de Tronos acaba desmintiéndose a sí misma: el Muro cae, y lo que salva al reino no es la barrera sino la alianza con los salvajes.
    La ficción no persuade, precarga. No convence a nadie de una tesis migratoria. Deja instalados un encuadre visual, un vocabulario y una jerarquía emocional que, cuando llega el acontecimiento real, se activan solos. Esa precarga, además, es asimétrica: el género de la horda tiene mil títulos y las contraficciones tienen diez.
    El aterrizaje: agosto de 2026
    Con ese equipamiento se explica la velocidad de este mes. La ultraderecha europea llegó físicamente a Ceuta a principios de agosto. Martin Sellner y Eva Vlaardingerbroek —las dos personas designadas ante la Comisión Europea como contacto de la iniciativa Save Europe Act, presentada en mayo en la Cumbre de Remigración de Figueira da Foz— grabaron allí para la campaña. El 4 de agosto, la cuenta oficial de la iniciativa publicó desde la ciudad que los migrantes «siguen en las playas y están listos para asaltar la ciudad» y que «pronto estos hombres de África estarán en vuestra ciudad asaltando vuestros barrios». No hace falta glosarlo: es la gramática del asedio en estado puro, escrita por sus propios usuarios.
    La iniciativa lleva la firma inicial de Santiago Abascal, junto a la de Viktor Orbán y Éric Zemmour, y propone una política de remigración que alcanzaría también a residentes legales considerados «no integrados» o «una carga cultural o financiera». La Comisión Europea rechazó su registro el 22 de julio, ocho días antes de la crisis, por considerarla «manifiestamente contraria a los valores de la Unión Europea».
    Eso es lo esperable. Lo relevante es lo otro: la migración del marco al partido de gobierno. El miércoles 19 de agosto, en Ceuta, Alberto Núñez Feijóo afirmó que «una ciudad española ha sido invadida en pleno 2026» y que «en ningún caso se puede crear el precedente perverso de otorgar derechos a quien ha participado de una invasión ilegal». Al día siguiente cerró el argumento: «han de regresar todos», «ni mayores, ni menores». Y añadió la pieza jurídica: «La Ley de Protección del Menor no está pensada para eso. No prevé supuestos de invasión u ocupación de ciudadanos de otro país. Por tanto, no se puede aplicar».
    Ahí está el mecanismo completo. El líder de la derecha constitucional no está usando el lenguaje de la gestión, ni siquiera el de la firmeza diplomática frente a la presión de Rabat —que existe y sería un argumento perfectamente defendible—. Está usando el sustantivo del género, y de ese sustantivo deriva una consecuencia jurídica: si hubo invasión, la ley de protección de la infancia no aplica. La gramática del asedio no se ha quedado en la retórica. Ha entrado en el razonamiento legal.
    Por debajo circula la operación más eficaz de todas: las imágenes. Se han documentado la difusión masiva de bulos con vídeos grabados en otros países e imágenes generadas con inteligencia artificial. No hacía falta que fueran verdad. Solo tenían que parecerse a algo que ya habíamos visto en una pantalla. La IA generativa es la herramienta perfecta de este marco: produce a coste cero el plano cenital que la realidad no siempre da.
    Qué hacer con esto (y qué no)
    La reacción instintiva del progresismo es discutir la cifra. Explicar que la inmensa mayoría regresó, que los menores tutelados son unos cientos en un país de casi 49 millones de habitantes, que el reparto supone unas decenas por comunidad. Es información correcta y es una estrategia perdedora, porque el marco no se derrota por dentro. Cuando alguien discute cuántos zombis hay al otro lado del muro, ya ha aceptado que al otro lado hay zombis.
    Hay tres movimientos más útiles, y los tres son de comunicación antes que de política.
    Disputar el plano, no la cifra. La unidad mínima de este marco es la imagen aérea de una masa. Su antídoto no es un gráfico: es un rostro, un nombre, una historia individual con biografía y con voz. El género se sostiene sobre la ausencia de lenguaje del otro lado; devolver el lenguaje es la única operación que lo rompe. Un menor con nombre propio no es una horda.
    Nombrar el préstamo. Cuando un dirigente dice «invasión», conviene señalar de dónde ha sacado la palabra —de un género de entretenimiento, no de un informe— y qué implica aceptarla: que existe un ejército, un mando y un objetivo de conquista. Obligar a sostener la metáfora hasta el final es la forma más rápida de que se rompa. Nadie va a explicar en qué consiste el plan de ocupación de una niña de doce años.
    Devolver el relato a su lugar: el muro es donde se muere. Este es el punto ciego más grande del género y el más fácil de explotar. En la ficción, la frontera es el sitio donde el protagonista sobrevive. En Ceuta, este julio, fue el sitio donde murieron decenas de personas. Ninguna de esas muertes cabe en el guion, porque el guion necesita que el peligro venga siempre de fuera hacia dentro y nunca al revés.
    Queda una pregunta que la derecha española tendrá que responderse cuando pase el verano, porque la ficción que tanto le ha servido tiene un tercer acto que no le gusta: en todos estos relatos —en Juego de Tronos, en Guerra Mundial Z, en The Walking Dead— el muro acaba cayendo. Siempre. Lo que separa a los que sobreviven de los que no es lo que hicieron después.
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    ** Luciano Medianero Morales

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    ** x Luky del alboran.* -- En -- https://www.facebook.com/profile.php?id=61590425970078 ,... --** Luciano Medianero Morales
    ·
    del autor
    EJEMPLO -- PODRIA VALER/COSTO PRODUCCION,...¡¡..-- UN PISO DE 80/90 M2, MEDIO,... UNOS 60 MIL EUROS,...CON GANANCIAS DE LA EMPRESAS,...ETC,...EN MALAGA, X EJE.,... VAS Y QUIERES COMPRARLO,... VALE YA, N PRECIO DE 250.000EURACOS,... SI HIPOTECAS, UNOS 20/25 YEARS, SE PONEN EN 350.000 EURAKOS ENSANGRENTADOS,... Y LOS FINANCIEROS, NO PONEN NA DE DINERO NI DE RIESGOS,... AL SER ESPECULADORES DEL REINO,... TO ES LEGAL Y A PAGAR X KOJONES,... USTED DIRA,... Y, DIGO YO,... SE DESTO BASTANTE,... TRABAJE EN OFICINAS DE ARQUITECTURA,...ETC,... ** X LUKY DEL ALBORAN,...29006,... **....
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    Luciano Medianero Morales
    ·
    ** es ridi.kulo´´,... el capital hibrido, priv/pub,... con dinero casi ficticio,... suma y suma y akumulan y aumentan suspoderes tiranos,... el people dira,... es el afectado,... si van de sadicos/,...y de lo otro/mazoka,...,... ellxs sabran,...pero todo jode a todos,... el salario gastao, no crea mas dinero,... el otro si,... el financiero usurero-mafiosso,...¡¡....
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    Luciano Medianero Morales
    ·
    ** ??¡¡ democracia liberal y kapital financiero y aumento del poder elitoso-tecnoplutocratico,... el people, alucinado,... re.votan, cada exis años,...pero a la vez son botados de la sociedad,...solo subditos esclavos bien-avenidos,... ¡¡....
    Responder Ver menos



    Paco Souviron
    Paco Souviron ha creado este grupo
    Los mensajes y las llamadas están protegidos con cifrado de extremo a extremo. Únicamente pueden leerlos, escucharlos o compartirlos las personas que participan en este chat. Más información
    21:05 LMEDI.
    Tiros en torroles x una licencia de chiringuito... Se queman los chiringuitos en toda la costa,... Etc... Abusos deshonestos, explotacion asalariada,... Etc... Y bajate a las cocinas en los " sotanos",...de chiringuitos de playa,... Etc... Y compran a muy bajo precio,... Van al mil x ciento... Etc...
    .. se hacen dueños de las arenas,... 15/20€/hamaca, sombrillas, etc... Y pagan tres pesetas de impuestos... Gran lukro el turismo costa del sol.... Etc...
    .. ademas, el turismo en general es antiekologico... Rompe metabolismo tierra/mar...
    !! Y, si kieres te hablo en plan, geopolitico y ekonomarxista,... Etc...
    .. estado hispandal/€uraka...
    F f&l, la dibuje con salvador moreno peralta, arq, padre de pablo alboran... Cantante malagueño... En los ochenta....


    Observatorio Torremolinos



    EL CUENTO DEL ESPETO Y QUIÉNES SALEN A DEFENDERLO

    Después de leer los comentarios, cada vez tengo más claro quién sale inmediatamente en defensa de estos precios.

    Los beneficiarios del cuento.

    Porque cuando alguien denuncia que se cobren cantidades desproporcionadas por un producto humilde como la sardina, aparecen rápidamente los defensores del negocio para hablarnos de impuestos, seguros sociales, leña, luz, agua, trabajadores y riesgos empresariales.

    Todo eso existe, por supuesto.

    Pero una cosa es tener gastos y otra muy distinta pretender justificar márgenes que pueden superar ampliamente el 400 % sobre el coste del producto simplemente por pinchar unas sardinas en una caña, ponerlas frente al fuego y vender la tradición a precio de lujo.

    La cuestión es muy sencilla:

    ¿Cuánto cuesta realmente la sardina y cuánto termina pagando el cliente?

    Porque resulta curioso que un producto históricamente humilde, con un precio reducido en lonja, se haya convertido en algunos establecimientos en un símbolo gastronómico de una supuesta exclusividad.

    Y todavía más curioso es que quienes más se benefician de este negocio sean los primeros en indignarse cuando alguien pregunta si el precio está justificado.

    No estamos atacando al trabajador que pasa calor delante de las brasas.

    No estamos diciendo que un empresario no tenga derecho a obtener beneficios.

    Estamos cuestionando que se pretenda convertir un producto popular en un artículo de lujo mientras se pide a la sociedad que no haga preguntas.

    Y cuando alguien responde: «Pues hazlos tú en tu casa», quizá está reconociendo precisamente el problema.

    Porque una sardina sigue siendo una sardina.

    Por mucho que la pinchen en una caña.

    El ciudadano tiene derecho a preguntar, comparar, criticar y decidir no consumir.

    Y yo, después de comprobar la reacción de quienes defienden este modelo como si fuera intocable, tengo todavía más claro que no quiero participar en una élite gastronómica que ha hecho negocio de convertir la comida humilde en un símbolo de estatus.

    Que sigan pinchando sardinas. Pero que no pretendan pinchar también la inteligencia de los ciudadanos.,...//**

    Paco Souviron
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    21:05 LMEDI.
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    .. se hacen dueños de las arenas,... 15/20€/hamaca, sombrillas, etc... Y pagan tres pesetas de impuestos... Gran lukro el turismo costa del sol.... Etc...
    .. ademas, el turismo en general es antiekologico... Rompe metabolismo tierra/mar...
    !! Y, si kieres te hablo en plan, geopolitico y ekonomarxista,... Etc...
    .. estado hispandal/€uraka...
    F f&l, la dibuje con salvador moreno peralta, arq, padre de pablo alboran... Cantante malagueño... En los ochenta....


    Er people en general tiene pensamiento y filosofia burguesa... Y tiene nula kultura pop-proletaria racional y materialista, objetividad.... El sr paco,... "Suavon",... Tiene dos carreras,... Y defiende el stablisment dominante burgues.... Que lastima...

    *€l fenomeno del turismo y la lucha social, sus contradicciones : esclavos que esclavizan al personal obreros sector turistico y en general... Habria que hacer reuniones analiticas : servidumbre proletpop en todo el sector terrakeamente,... Mucho elitismo, desprecio, altaneria chuleska,... Etc... Burguesitos como pequeña burguesia o clase media cuasi aristocratica : base material del fascismo nacionalimperialista..... actual...
    Al pagar caro, ya se endiosan mas, y miran mas x encima del hombro... Es un simil ... Propietario vivienda, y uno que esra de alquiler, en un komunidad de vecinos,... Es ninguneado, sin derechos practicamente,...!!!...
    hola,... una cosa es el descanso y disfrute proletario,...y otra cosa en el turismo burgues zaqueador en todos los aspectos,... hay que ver tambien las actitudes burguesesas actuales de lxs turistas, en general, de forma interclasista, origen,...etc,... no es igual el turismo financiero y mafioso de cabo pino,... que el que viene de diez dias,... pero, se cree que es un burgues,...

    ** OK,... LA PUBLICIDAD-MARKETING SOFISTIFICADO, QUE HA PUESTO LOS ESPETOS COMO SIMBOLO GASTRONOMICO Y COSA TIPISMO,...PUEBLERINO COSTASOLEÑO,... ESO,... AL FINAL ES POMPOSIDAD,... EL PERSONAL PAGA Y SE RECOCHINEA, QUE HAN PODIDO COMER UNOS ESPETOS EN LAS COSTAS Y YA EN EL INTERIOR ANDALUZ,... X EJ.,... Y AUN, NO HE HABLADO MUCHO SOBRE LA ESQUILMACION DE LA FAUNA Y VEGETACION DEL LITORAL,..ETC,... POR LAS ANSIAS DE DAR DE COMER Y GANAR MUCHO CAPITAL DEL TURISMO,... ADEMAS LA MAYOR PARTE DE LAS SARDINAS VIENEN DEL NORTE AFRICANO, ETC,... Y LAS TALLAS SON PEQUEÑAS MUCHAS VECES,... X ESO, DIJE QUE ES PROBLEMA EKOLOG-SOCIAL-EKONOMICO, Y DE MENTALIDAD REPTILIANA,... Y CEMUZ, SEGUN DICEN,... HOMUS, SAPIENS-RESAPIENS,...


    ** OK,... LA PUBLICIDAD-MARKETING SOFISTIFICADO, QUE HA PUESTO LOS ESPETOS COMO SIMBOLO GASTRONOMICO Y COSA TIPISMO,...PUEBLERINO COSTASOLEÑO,... ESO,... AL FINAL ES POMPOSIDAD,... EL PERSONAL PAGA Y SE RECOCHINEA, QUE HAN PODIDO COMER UNOS ESPETOS EN LAS COSTAS Y YA EN EL INTERIOR ANDALUZ,... X EJ.,... Y AUN, NO HE HABLADO MUCHO SOBRE LA ESQUILMACION DE LA FAUNA Y VEGETACION DEL LITORAL,..ETC,... POR LAS ANSIAS DE DAR DE COMER Y GANAR MUCHO CAPITAL DEL TURISMO,... ADEMAS LA MAYOR PARTE DE LAS SARDINAS VIENEN DEL NORTE AFRICANO, ETC,... Y LAS TALLAS SON PEQUEÑAS MUCHAS VECES,... X ESO, DIJE QUE ES PROBLEMA EKOLOG-SOCIAL-EKONOMICO, Y DE MENTALIDAD REPTILIANA,... Y CEMUZ, SEGUN DICEN,... HOMUS, SAPIENS-RESAPIENS,...


    ** *€l fenomeno del turismo y la lucha social, sus contradicciones : esclavos que esclavizan al personal obreros sector turistico y en general... Habria que hacer reuniones analiticas : servidumbre proletpop en todo el sector terrakeamente,... Mucho elitismo, desprecio, altaneria chuleska,... Etc... Burguesitos como pequeña burguesia o clase media cuasi aristocratica : base material del fascismo nacionalimperialista..... actual...





    ///** ** Luciano Medianero Morales


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    Marlaska evita la autocrítica y acusa a PP y Vox de “incitar al odio” en Ceuta
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    ***** Cómo treinta años de ficción apocalíptica prepararon el terreno emocional de Ceuta
    Recibidos
    Eduardo Bayón ,...
    -- ** Cómo treinta años de ficción apocalíptica prepararon el terreno emocional de Ceuta
    El Muro, la horda y el plano cenital
    Eduardo Bayón
    ago 28
    LEER EN LA APP
    La imagen que ha ordenado el mes de agosto en España es un plano cenital: un dron sobre el espigón del Tarajal, cientos de cuerpos moviéndose en el agua y en la arena, sin rostro, sin escala humana, avanzando hacia una línea. Circuló en televisiones, en portadas y, sobre todo, en vertical, en móviles, sin sonido ambiente y con música añadida.
    No hizo falta explicarla. La reconocimos antes de entenderla porque llevamos treinta años viéndola. Es el plano con el que empieza Guerra Mundial Z. Es el plano de la valla en The Walking Dead. Es el que abre cada temporada de Juego de Tronos al norte del Muro. Antes de que un solo dirigente político hablara, la imagen ya venía con su interpretación puesta de fábrica: dentro hay comunidad, fuera hay horda; en medio hay una barrera; el conflicto consiste en si aguanta.
    Este artículo va sobre ese trabajo previo. Sobre cómo la ultraderecha —y, cada vez más, la derecha que ya no distingue su marco del de la ultraderecha— no necesita construir un relato desde cero sobre Ceuta, porque la cultura pop se lo entregó montado, testado y emocionalmente precargado. Sobre por qué disputar el dato dentro de ese marco no sirve de nada.
    Aunque este artículo es gratuito, el proyecto se sostiene gracias a quienes estáis al otro lado. Hazte suscriptor premium para ser parte de InfoPolítica. También puedes hacerte con mi libro, Lucha de tribus, disponible en Amazon o en tu librería de confianza.
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    La gramática del asedio
    La ficción apocalíptica de las tres últimas décadas ha funcionado como una escuela de gramática política. No enseña opiniones: enseña estructura. La estructura es siempre la misma.
    Primero, el mundo se divide en dos por una línea física. No por una ley, no por un contrato, no por un régimen de derechos: por un muro, una valla, una zona de cuarentena, un perímetro. La frontera deja de ser una convención administrativa y pasa a ser una ley natural del relato.
    Segundo, el afuera no tiene interioridad. La horda no habla. No tiene demandas, ni causa, ni biografía, ni contradicciones internas. No se puede negociar con ella porque no hay con quién. Al eliminar el lenguaje del otro lado, la ficción elimina también, de un plumazo, todas las opciones políticas que no sean la barrera. La diplomacia, el acuerdo, el reparto, la vía legal, la cooperación al desarrollo: nada de eso es siquiera pensable en el género. No es que se descarte. Es que no cabe en la gramática.
    Tercero, el interior siempre está en escasez. Recursos limitados, plazas limitadas, comida limitada. La solidaridad no es un valor: es un riesgo operativo. Todo personaje que propone abrir la puerta está, narrativamente, poniendo en peligro al grupo.
    Cuarto, la excepción está moralmente autorizada. Disparar en el perímetro no es un crimen dentro del relato: es mantenimiento. El género resuelve por adelantado el problema ético que el derecho no resuelve, y lo hace con una figura perversa en su eficacia: el zombi no puede ser asesinado porque ya está muerto. Tiene forma humana pero no estatuto humano. Es la deshumanización perfecta, porque no hay que enunciarla. Nadie tiene que decir «estos no son personas». La cámara ya lo ha dicho.
    Un dirigente político que quisiera construir todo eso desde cero necesitaría años y una enorme exposición reputacional. No hace falta. Basta con activar el guion.
    El Muro: Juego de Tronos y el castigo al que abre la puerta
    Juego de Tronos es el caso más literal y por eso el más citado, hasta por sus beneficiarios: en enero de 2019, la Casa Blanca difundió un meme con la tipografía de la serie y el lema «THE WALL IS COMING» para empujar el muro con México. Fue el reconocimiento de que la serie había hecho un trabajo de pedagogía visual que ninguna campaña podía pagar.
    Lo interesante de la serie no es el Muro, sino el vocabulario. Al otro lado vive gente a la que el reino llama wildlings —en español, literalmente, salvajes—, y que se llaman a sí mismos pueblo libre. Toda la política del norte cabe en esa disputa de nombres, y la serie es explícita en que el nombre que uses determina lo que puedes hacerles.
    Hay un detalle que la derecha española debería leer con más atención de la que le presta, porque describe con precisión clínica lo que ha pasado este agosto. Cuando Jon Nieve decide que la única salida realista es dejar pasar a los salvajes al sur del Muro —no por bondad, sino por cálculo: si se quedan fuera, engrosan al enemigo—, no lo matan los salvajes. Lo matan los suyos. Sus propios hombres lo apuñalan al grito de «por la Guardia».
    Traduzcamos: quien propone acoger no es derrotado por el adversario exterior, sino ajusticiado por su propio bando, y el arma es la acusación de traición. Eso es lo que le está ocurriendo dentro del bloque de la derecha a cualquier barón autonómico que firme un acuerdo de acogida. El coste político de abrir la puerta se paga hacia dentro. La serie lo contó en 2015.
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    The Last of Us: la frontera como test biológico
    Si Juego de Tronos aporta el muro, The Last of Us aporta algo más moderno y más operativo: el control fronterizo como procedimiento sanitario. En la zona de cuarentena de Boston no hay horda a las puertas. Hay un aparato administrativo, FEDRA, que gestiona la vida cotidiana bajo ley marcial, con cartillas de racionamiento, toques de queda y un escáner en cada punto de paso. La pregunta que organiza ese mundo no es «¿quién eres?», sino «¿puedes demostrar que no estás infectado?».
    Ese desplazamiento lo es todo. La sospecha se vuelve el estado por defecto y la carga de la prueba recae en el que llega. La persona no es peligrosa por lo que hace, sino por lo que podría estar incubando. El tiempo, además, juega en su contra: hoy está bien, mañana quizá no.
    Nadie que haya visto esa serie —o jugado al videojuego— necesita que le expliquen la lógica de un discurso que sostiene que un chaval de catorce años en un centro de menores no es un niño tutelado sino una amenaza diferida: un futuro delincuente, un futuro problema, un futuro cambio demográfico. Es la misma estructura mental. El riesgo no está en el sujeto presente, sino en su potencial. El escáner del checkpoint y la sospecha sobre el menor no acompañado hacen el mismo trabajo.
    Añádase el segundo mecanismo de la serie: el interior siempre acaba siendo tan letal como el exterior. FEDRA cuelga cadáveres, ejecuta sin juicio, y la primera escena del primer episodio es un soldado disparando a una familia. Pero —aquí está la trampa— la serie presenta esa brutalidad como el precio de un orden, no como su fracaso. El espectador aprende que el autoritarismo interior es desagradable, tal vez indefendible, y sin embargo comprensible dadas las circunstancias. «Dadas las circunstancias» es la fórmula que la ficción entrena y que la política recoge.
    La ficción que confiesa: el Plan Redeker
    Hay una obra que dice la parte que las demás callan, y es la novela de Guerra Mundial Z, de Max Brooks —muy por encima de la película, que se limitó a filmar el muro israelí y a extraer la moraleja tosca de que quien amuralló, sobrevivió—.
    En el libro, la estrategia que salva a la humanidad se llama Plan Redeker. Consiste en fortificar un perímetro defendible y en abandonar deliberadamente a millones de personas fuera de él, no por descuido, sino como cebo: sirven para entretener a la horda mientras el núcleo se consolida. Brooks es explícito sobre su origen: Paul Redeker es un estratega surafricano y el plan es una adaptación de un plan de contingencia del apartheid.
    Es decir: la ficción apocalíptica más influyente del siglo reconoce, en su propio texto, que la lógica del muro y del sacrificio selectivo de poblaciones no es una invención del género. Es una tecnología política del racismo de Estado, reciclada como entretenimiento y devuelta al público con la etiqueta de realismo duro pero necesario.
    Conviene recordar aquí de dónde viene la propia figura. El zombi no nace en Hollywood: nace en Haití, en la cosmología de la esclavitud, y es la figura del cuerpo colonizado privado de voluntad y obligado a trabajar sin descanso. Era una metáfora del esclavo, es decir, de la víctima. El cine estadounidense invirtió el signo en el siglo XX y convirtió al colonizado en la amenaza. Toda la iconografía del muro asediado descansa, en última instancia, sobre esa inversión: los descendientes del que fue devorado son ahora los que devoran.
    Dónde no llega esta tesis
    La ficción no genera la ideología. La xenofobia europea no la inventaron los guionistas de HBO, y la frontera sur española fue una máquina de muerte mucho antes de que existieran los planos de dron: quince muertos en el Tarajal en 2014, al menos veintitrés en Melilla en 2022, con investigaciones que nadie ha cerrado. La causalidad, además, va en los dos sentidos: el género se nutre de ansiedades sociales preexistentes —el 11-S, la crisis financiera, las pandemias, la precariedad— tanto como las alimenta.
    Hay obras del propio género que hacen lo contrario. The Girl With All the Gifts termina con la conclusión de que el mundo pertenece a los infectados y de que aferrarse al búnker es la posición suicida. Train to Busan sitúa el mal en el ejecutivo que cierra la puerta del vagón, no en los que quieren entrar. Hijos de los hombres filma la Gran Bretaña-fortaleza con jaulas de inmigrantes en las calles y no deja lugar a dudas sobre quién es el monstruo. En España, Adú puso una cámara al pie de la valla de Melilla a la altura de un niño, que es exactamente el plano contrario al del dron. Incluso Juego de Tronos acaba desmintiéndose a sí misma: el Muro cae, y lo que salva al reino no es la barrera sino la alianza con los salvajes.
    La ficción no persuade, precarga. No convence a nadie de una tesis migratoria. Deja instalados un encuadre visual, un vocabulario y una jerarquía emocional que, cuando llega el acontecimiento real, se activan solos. Esa precarga, además, es asimétrica: el género de la horda tiene mil títulos y las contraficciones tienen diez.
    El aterrizaje: agosto de 2026
    Con ese equipamiento se explica la velocidad de este mes. La ultraderecha europea llegó físicamente a Ceuta a principios de agosto. Martin Sellner y Eva Vlaardingerbroek —las dos personas designadas ante la Comisión Europea como contacto de la iniciativa Save Europe Act, presentada en mayo en la Cumbre de Remigración de Figueira da Foz— grabaron allí para la campaña. El 4 de agosto, la cuenta oficial de la iniciativa publicó desde la ciudad que los migrantes «siguen en las playas y están listos para asaltar la ciudad» y que «pronto estos hombres de África estarán en vuestra ciudad asaltando vuestros barrios». No hace falta glosarlo: es la gramática del asedio en estado puro, escrita por sus propios usuarios.
    La iniciativa lleva la firma inicial de Santiago Abascal, junto a la de Viktor Orbán y Éric Zemmour, y propone una política de remigración que alcanzaría también a residentes legales considerados «no integrados» o «una carga cultural o financiera». La Comisión Europea rechazó su registro el 22 de julio, ocho días antes de la crisis, por considerarla «manifiestamente contraria a los valores de la Unión Europea».
    Eso es lo esperable. Lo relevante es lo otro: la migración del marco al partido de gobierno. El miércoles 19 de agosto, en Ceuta, Alberto Núñez Feijóo afirmó que «una ciudad española ha sido invadida en pleno 2026» y que «en ningún caso se puede crear el precedente perverso de otorgar derechos a quien ha participado de una invasión ilegal». Al día siguiente cerró el argumento: «han de regresar todos», «ni mayores, ni menores». Y añadió la pieza jurídica: «La Ley de Protección del Menor no está pensada para eso. No prevé supuestos de invasión u ocupación de ciudadanos de otro país. Por tanto, no se puede aplicar».
    Ahí está el mecanismo completo. El líder de la derecha constitucional no está usando el lenguaje de la gestión, ni siquiera el de la firmeza diplomática frente a la presión de Rabat —que existe y sería un argumento perfectamente defendible—. Está usando el sustantivo del género, y de ese sustantivo deriva una consecuencia jurídica: si hubo invasión, la ley de protección de la infancia no aplica. La gramática del asedio no se ha quedado en la retórica. Ha entrado en el razonamiento legal.
    Por debajo circula la operación más eficaz de todas: las imágenes. Se han documentado la difusión masiva de bulos con vídeos grabados en otros países e imágenes generadas con inteligencia artificial. No hacía falta que fueran verdad. Solo tenían que parecerse a algo que ya habíamos visto en una pantalla. La IA generativa es la herramienta perfecta de este marco: produce a coste cero el plano cenital que la realidad no siempre da.
    Qué hacer con esto (y qué no)
    La reacción instintiva del progresismo es discutir la cifra. Explicar que la inmensa mayoría regresó, que los menores tutelados son unos cientos en un país de casi 49 millones de habitantes, que el reparto supone unas decenas por comunidad. Es información correcta y es una estrategia perdedora, porque el marco no se derrota por dentro. Cuando alguien discute cuántos zombis hay al otro lado del muro, ya ha aceptado que al otro lado hay zombis.
    Hay tres movimientos más útiles, y los tres son de comunicación antes que de política.
    Disputar el plano, no la cifra. La unidad mínima de este marco es la imagen aérea de una masa. Su antídoto no es un gráfico: es un rostro, un nombre, una historia individual con biografía y con voz. El género se sostiene sobre la ausencia de lenguaje del otro lado; devolver el lenguaje es la única operación que lo rompe. Un menor con nombre propio no es una horda.
    Nombrar el préstamo. Cuando un dirigente dice «invasión», conviene señalar de dónde ha sacado la palabra —de un género de entretenimiento, no de un informe— y qué implica aceptarla: que existe un ejército, un mando y un objetivo de conquista. Obligar a sostener la metáfora hasta el final es la forma más rápida de que se rompa. Nadie va a explicar en qué consiste el plan de ocupación de una niña de doce años.
    Devolver el relato a su lugar: el muro es donde se muere. Este es el punto ciego más grande del género y el más fácil de explotar. En la ficción, la frontera es el sitio donde el protagonista sobrevive. En Ceuta, este julio, fue el sitio donde murieron decenas de personas. Ninguna de esas muertes cabe en el guion, porque el guion necesita que el peligro venga siempre de fuera hacia dentro y nunca al revés.
    Queda una pregunta que la derecha española tendrá que responderse cuando pase el verano, porque la ficción que tanto le ha servido tiene un tercer acto que no le gusta: en todos estos relatos —en Juego de Tronos, en Guerra Mundial Z, en The Walking Dead— el muro acaba cayendo. Siempre. Lo que separa a los que sobreviven de los que no es lo que hicieron después.
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    ** Luciano Medianero Morales

    ·
    Compartido con: Público
    ** x Luky del alboran.* -- En -- https://www.facebook.com/profile.php?id=61590425970078 ,... --** Luciano Medianero Morales
    ·
    del autor
    EJEMPLO -- PODRIA VALER/COSTO PRODUCCION,...¡¡..-- UN PISO DE 80/90 M2, MEDIO,... UNOS 60 MIL EUROS,...CON GANANCIAS DE LA EMPRESAS,...ETC,...EN MALAGA, X EJE.,... VAS Y QUIERES COMPRARLO,... VALE YA, N PRECIO DE 250.000EURACOS,... SI HIPOTECAS, UNOS 20/25 YEARS, SE PONEN EN 350.000 EURAKOS ENSANGRENTADOS,... Y LOS FINANCIEROS, NO PONEN NA DE DINERO NI DE RIESGOS,... AL SER ESPECULADORES DEL REINO,... TO ES LEGAL Y A PAGAR X KOJONES,... USTED DIRA,... Y, DIGO YO,... SE DESTO BASTANTE,... TRABAJE EN OFICINAS DE ARQUITECTURA,...ETC,... ** X LUKY DEL ALBORAN,...29006,... **....
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    Luciano Medianero Morales
    ·
    ** es ridi.kulo´´,... el capital hibrido, priv/pub,... con dinero casi ficticio,... suma y suma y akumulan y aumentan suspoderes tiranos,... el people dira,... es el afectado,... si van de sadicos/,...y de lo otro/mazoka,...,... ellxs sabran,...pero todo jode a todos,... el salario gastao, no crea mas dinero,... el otro si,... el financiero usurero-mafiosso,...¡¡....
    Responder
    Luciano Medianero Morales
    ·
    ** ??¡¡ democracia liberal y kapital financiero y aumento del poder elitoso-tecnoplutocratico,... el people, alucinado,... re.votan, cada exis años,...pero a la vez son botados de la sociedad,...solo subditos esclavos bien-avenidos,... ¡¡....
    Responder Ver menos



    Paco Souviron
    Paco Souviron ha creado este grupo
    Los mensajes y las llamadas están protegidos con cifrado de extremo a extremo. Únicamente pueden leerlos, escucharlos o compartirlos las personas que participan en este chat. Más información
    21:05 LMEDI.
    Tiros en torroles x una licencia de chiringuito... Se queman los chiringuitos en toda la costa,... Etc... Abusos deshonestos, explotacion asalariada,... Etc... Y bajate a las cocinas en los " sotanos",...de chiringuitos de playa,... Etc... Y compran a muy bajo precio,... Van al mil x ciento... Etc...
    .. se hacen dueños de las arenas,... 15/20€/hamaca, sombrillas, etc... Y pagan tres pesetas de impuestos... Gran lukro el turismo costa del sol.... Etc...
    .. ademas, el turismo en general es antiekologico... Rompe metabolismo tierra/mar...
    !! Y, si kieres te hablo en plan, geopolitico y ekonomarxista,... Etc...
    .. estado hispandal/€uraka...
    F f&l, la dibuje con salvador moreno peralta, arq, padre de pablo alboran... Cantante malagueño... En los ochenta....


    Observatorio Torremolinos



    EL CUENTO DEL ESPETO Y QUIÉNES SALEN A DEFENDERLO

    Después de leer los comentarios, cada vez tengo más claro quién sale inmediatamente en defensa de estos precios.

    Los beneficiarios del cuento.

    Porque cuando alguien denuncia que se cobren cantidades desproporcionadas por un producto humilde como la sardina, aparecen rápidamente los defensores del negocio para hablarnos de impuestos, seguros sociales, leña, luz, agua, trabajadores y riesgos empresariales.

    Todo eso existe, por supuesto.

    Pero una cosa es tener gastos y otra muy distinta pretender justificar márgenes que pueden superar ampliamente el 400 % sobre el coste del producto simplemente por pinchar unas sardinas en una caña, ponerlas frente al fuego y vender la tradición a precio de lujo.

    La cuestión es muy sencilla:

    ¿Cuánto cuesta realmente la sardina y cuánto termina pagando el cliente?

    Porque resulta curioso que un producto históricamente humilde, con un precio reducido en lonja, se haya convertido en algunos establecimientos en un símbolo gastronómico de una supuesta exclusividad.

    Y todavía más curioso es que quienes más se benefician de este negocio sean los primeros en indignarse cuando alguien pregunta si el precio está justificado.

    No estamos atacando al trabajador que pasa calor delante de las brasas.

    No estamos diciendo que un empresario no tenga derecho a obtener beneficios.

    Estamos cuestionando que se pretenda convertir un producto popular en un artículo de lujo mientras se pide a la sociedad que no haga preguntas.

    Y cuando alguien responde: «Pues hazlos tú en tu casa», quizá está reconociendo precisamente el problema.

    Porque una sardina sigue siendo una sardina.

    Por mucho que la pinchen en una caña.

    El ciudadano tiene derecho a preguntar, comparar, criticar y decidir no consumir.

    Y yo, después de comprobar la reacción de quienes defienden este modelo como si fuera intocable, tengo todavía más claro que no quiero participar en una élite gastronómica que ha hecho negocio de convertir la comida humilde en un símbolo de estatus.

    Que sigan pinchando sardinas. Pero que no pretendan pinchar también la inteligencia de los ciudadanos.,...//**

    Paco Souviron
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    21:05 LMEDI.
    Tiros en torroles x una licencia de chiringuito... Se queman los chiringuitos en toda la costa,... Etc... Abusos deshonestos, explotacion asalariada,... Etc... Y bajate a las cocinas en los " sotanos",...de chiringuitos de playa,... Etc... Y compran a muy bajo precio,... Van al mil x ciento... Etc...
    .. se hacen dueños de las arenas,... 15/20€/hamaca, sombrillas, etc... Y pagan tres pesetas de impuestos... Gran lukro el turismo costa del sol.... Etc...
    .. ademas, el turismo en general es antiekologico... Rompe metabolismo tierra/mar...
    !! Y, si kieres te hablo en plan, geopolitico y ekonomarxista,... Etc...
    .. estado hispandal/€uraka...
    F f&l, la dibuje con salvador moreno peralta, arq, padre de pablo alboran... Cantante malagueño... En los ochenta....


    Er people en general tiene pensamiento y filosofia burguesa... Y tiene nula kultura pop-proletaria racional y materialista, objetividad.... El sr paco,... "Suavon",... Tiene dos carreras,... Y defiende el stablisment dominante burgues.... Que lastima...

    *€l fenomeno del turismo y la lucha social, sus contradicciones : esclavos que esclavizan al personal obreros sector turistico y en general... Habria que hacer reuniones analiticas : servidumbre proletpop en todo el sector terrakeamente,... Mucho elitismo, desprecio, altaneria chuleska,... Etc... Burguesitos como pequeña burguesia o clase media cuasi aristocratica : base material del fascismo nacionalimperialista..... actual...
    Al pagar caro, ya se endiosan mas, y miran mas x encima del hombro... Es un simil ... Propietario vivienda, y uno que esra de alquiler, en un komunidad de vecinos,... Es ninguneado, sin derechos practicamente,...!!!...
    hola,... una cosa es el descanso y disfrute proletario,...y otra cosa en el turismo burgues zaqueador en todos los aspectos,... hay que ver tambien las actitudes burguesesas actuales de lxs turistas, en general, de forma interclasista, origen,...etc,... no es igual el turismo financiero y mafioso de cabo pino,... que el que viene de diez dias,... pero, se cree que es un burgues,...

    ** OK,... LA PUBLICIDAD-MARKETING SOFISTIFICADO, QUE HA PUESTO LOS ESPETOS COMO SIMBOLO GASTRONOMICO Y COSA TIPISMO,...PUEBLERINO COSTASOLEÑO,... ESO,... AL FINAL ES POMPOSIDAD,... EL PERSONAL PAGA Y SE RECOCHINEA, QUE HAN PODIDO COMER UNOS ESPETOS EN LAS COSTAS Y YA EN EL INTERIOR ANDALUZ,... X EJ.,... Y AUN, NO HE HABLADO MUCHO SOBRE LA ESQUILMACION DE LA FAUNA Y VEGETACION DEL LITORAL,..ETC,... POR LAS ANSIAS DE DAR DE COMER Y GANAR MUCHO CAPITAL DEL TURISMO,... ADEMAS LA MAYOR PARTE DE LAS SARDINAS VIENEN DEL NORTE AFRICANO, ETC,... Y LAS TALLAS SON PEQUEÑAS MUCHAS VECES,... X ESO, DIJE QUE ES PROBLEMA EKOLOG-SOCIAL-EKONOMICO, Y DE MENTALIDAD REPTILIANA,... Y CEMUZ, SEGUN DICEN,... HOMUS, SAPIENS-RESAPIENS,...


    ** OK,... LA PUBLICIDAD-MARKETING SOFISTIFICADO, QUE HA PUESTO LOS ESPETOS COMO SIMBOLO GASTRONOMICO Y COSA TIPISMO,...PUEBLERINO COSTASOLEÑO,... ESO,... AL FINAL ES POMPOSIDAD,... EL PERSONAL PAGA Y SE RECOCHINEA, QUE HAN PODIDO COMER UNOS ESPETOS EN LAS COSTAS Y YA EN EL INTERIOR ANDALUZ,... X EJ.,... Y AUN, NO HE HABLADO MUCHO SOBRE LA ESQUILMACION DE LA FAUNA Y VEGETACION DEL LITORAL,..ETC,... POR LAS ANSIAS DE DAR DE COMER Y GANAR MUCHO CAPITAL DEL TURISMO,... ADEMAS LA MAYOR PARTE DE LAS SARDINAS VIENEN DEL NORTE AFRICANO, ETC,... Y LAS TALLAS SON PEQUEÑAS MUCHAS VECES,... X ESO, DIJE QUE ES PROBLEMA EKOLOG-SOCIAL-EKONOMICO, Y DE MENTALIDAD REPTILIANA,... Y CEMUZ, SEGUN DICEN,... HOMUS, SAPIENS-RESAPIENS,...

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