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sábado, 2 de enero de 2010

Sentido Común versus Cultura Monoteísta

La graciosa hipótesis que subyace a la presente reflexión, es que nos adentramos peligrosamente, de nuevo, hacia el sentido común.

Sentido común aquí entendido como el sentido del común, el sentido de la comunidad, el sentido comunitario.

Leí en el libro sobre los orígenes de la ciencia occidental, que en sus tiempos, esta ciencia debía rendir pleitesía (ajustarse obligadamente en sus planteamientos) al monoteismo reinante.

Cabe pensar que partes de ese esqueleto neurosemántico impuesto en su día y durante siglos a la ciencia occidental por parte del monoteismo reinante, aún se mantienen vivitas y coleando hoy en día. Y no solo es que en el dolar subsista explícitamente este monoteismo. O que el estado español dedique cuantiosos euros a su iglesia católica. Aquí el quid de la cuestión es seguir dilucidando hasta qué punto, cuando penetro (no sin cierto desasosiego a veces) en el edificio de Biología de esta Facultad de Ciencias, sigo adorando en la práctica, desde las creencias exigidas científicamente al alumnado, a ese dios monoteista...

Conste que "cultura monoteista" podría ser en general substituido en este testo por "cultura patriarcal". Cabría pensar si las supuestas "diosas" barrigoncitas tan comunes, que constituyen al parecer las primeras esculturas que se conocen, corresponderían a alguna clase de "monoteismo". En este caso sería un monoteismo panteista, ya que esas figurillas "símbolos de fertilidad", se suelen asociar a la madre tierra, a Gaya. En cualquier caso hay diversas voces que pugnan por eliminar el concepto de "diosa" en esas culturas primordiales, ya que la vida, la fertilidad, la tierra, no tienen, o han tenido que asociarse, necesariamente, con ese concepto trascendente.

El panteismo es que da mucho y jugoso juego. Si imaginamos el panteismo como una red de interrelaciones, horizontales, podemos hacerla equivaler a una malla de esas metálicas, hechas de alambres finos, flojamente anudados entre sí, de forma que resulta flexible y adaptable.

A esta malla, en la que en principio las cuadrículas son cuadradas, con ángulos rectos, la estiramos desde uno de sus vértices. Así vamos modificando su forma general, de un gran cuadrado, hacia una forma más romboidal, que se va estrechando más y más, conforme más la estiramos desde uno de sus vértices.

El resultado final así obtenido, es una transformación, tras la cual aparece una dirección preferente, un sentido polar de jerarquía, análoga a la jerarquía social del patriarcado o del monoteismo.

Hacia ese polo jerárquico se van sedimentando, a lo largo de la historia, distintos memes, que agrupan poco a poco a aquellos valores digamos cruciales del patriarcado, o del monoteismo.

Por otra parte, y por seguir reflexionando, junto al panteismo empiezan a convivir sobre Gaya el animismo, el politeismo y el monoteismo. O lo matrístico (matriarcado) junto al patriarcado. La combinación, en una determinada sociedad, entre matrística y patriarcado, el juego dinámico entre ambos polos, conlleva una situación en el vivir con más o menos dominación, con más o menos igualitarismo...

Siempre convendría leer estos planteamientos desde un punto de vista dinámico y borroso. Y por ello esos tiempos en presente ("conlleva") se podrían también leer como condicionales ("conlleva-ría").

Cuando hablamos de comunitarismo entiéndase en el sentido "bio-socio-comunitario" o bio-socio-comunitarismo, ya que el paulatino desprecio histórico por el ecosistema, como ente físico y palpable (o sensosfera), podríamos decir que también por el propio cuerpo nuestro, como ente vivo, viviente, sintiente, percibiente...

Si la ciencia tenía que casar con algo abstracto, como ese dios patriarcal, por fuerza debía ella misma abstraerse (para seguir con "vida") y construirse, en buena medida, con modelos abstractos, platónicos, anti-intuitivos, de obligado aprendizaje abstracto, desde fuera de la experiencia intuitiva y directa.

La hiperespecialización científica era un camino ideal (en el doble sentido) para conseguir esa poderosa abstracción.

El conocimiento, como tantas veces se ha dicho, se descuartizaba en manojitos. Estos a su vez se deshacían en cachitos más chiquitillos cada vez. Al final obteníamos una gran verdad, para una muy pequeña porción de realidad. Esta aparecía "vacía", vacía de vida, muy lejos del organismo sintiente que se suponía autor de tal o cual descubrimiento científico...

Pero también se había pronosticado el reencuentro. Ese reencuentro entre lo grande y lo pequeño. Entre el reduccionismo y el holismo. El Zoo Cuántico lo refleja muy bien, dejando claro esa ansiada comunión entre dos polos antes tan alejados. Tan supuestamente alejados de la realidad, del sentido comun-itario, del común, de los deseos de las gentes...

¿Y el chamanismo? ¿No seguía siendo un gran tabú para buena parte de la clase científica? tan tabú por lo menos como la teoría Gaya...

El chamanismo se podría decir que es la ciencia del sentido común. Al menos del sentido del común. Un mínimo de creencias para la supervivencia. Supervivencia de los grupos humanos en este planeta. Hay una gran diversidad de chamanismos por tanto. Pero se alinean, se pueden alinear, dentro de unas características, digamos, comunes, comparables.

En esta gran revolución que andamos viviendo, la del chamanismo no es la menor. Lo que pasa es que como las buenas revoluciones, las matrísticas, suceden más bien en silencio, sin charlatanerías, son revoluciones tranquilas, tomando la expresión prestada de algún sitio...

En el libro "Wisdom of the Elders" fluyen delante del ser lector sintiente, ambas formas de comprender, la del chamanismo y la de la ciencia, tan paralelas como defiende Levi-Strauss.

Y si a pesar de todo no se contentan con esto, acudan por favor a "Los Grandes Descubrimientos Perdidos" y verán lo que es bueno...

En este último volumen se acumulan con tanta fruición como apabullamiento (¡no es para menos!) conocimientos científicos, digamos, no-occidentales, que nos permiten engrosar sobremanera el catálogo occidental de descubrimientos científicos, añadiéndole, ¡Si Cabe! un poco de humildad, al corpus de ciencia occidental, al verse, repentinamente, tan hermanado, con tantas culturas y pueblos, que con occidente conviven, en el espacio-tiempo de la memoria, después de haber dejado de pertenecer, gracias a Teresi, al "Curriculum Oculto".

Eso, el desvelarse delante de nuestros ojos, el quitarse en tan poco tiempo tantos velos, tanta maraña, es como si hasta ahora hubiésemos tenido los ojos enmarañados, de tanto curriculum escondido, tanto engaño, tanta trascendencia, tan poca inmanencia... Eso es el Apocalipsis: lo que se nos viene irrefrenable-mente encima cuando se evapora todo el ruido... y nos vemos poco a poco enfrentados a la Transparencia Radical, que se podría decir la única ley de la comunidad, vivendo, como estamos viviendo, la actual implosión de la libertad de expresión...