Una bacanal para los sentidos. Leer a luce lopez baralt es una bacanal para los sentidos. Es una bacanal para los sentidos recorrer esos renglones gozosos, placenteros y placentarios, cargados de sensaciones, de ese fluir expansivo que caracteriza todo lo vivo. Testos vivificantes, aunque vivificante pueda sonar algo cursi. El beso de la atlántida. La fiebre multicultural de ese volcán llamado Caribe puesta al servicio del beso de la atlántida. El beso de la atlántida es nuestra versión, nuestra aproximación, al michelserresiano paso del noroeste. Paso del noroeste que ya deja de ser imposible para aparecer, no solo como posibilidad real y cercana, sino como un verdadero orgasmo neurosemántiko. Un reemparejamiento a través del otrora anchuroso atlántico. Otrora anchuroso océano de incomprensiones, de tabúes, que se metamorfosean convirtiendose en promiscuidad total, holistika, compleja, entrelazada. Oriente, occidente, africa, europa, caribe, afroropa, afropa, afra sin más, femenina unión, incandescente guerrera de las letras. Tanga = Tanger + Málaga, que así deja de ser "la mala maga", al tangerizarse, hibridarse, pervertirse, con esa mirada desde y hacia el caribe... Lo cercano deja ta de ser tan lejano gracias a lo lejano, el caribe, que desde su música se inmiscuyó tanto en la cotidianidad europeda que esta dejó de ser tal para unirse de nuevo, con el resto, ese gran resto del mundo, ese sur tan grande como grandioso, como gran oso que dejó de darnos miedo, para darnos su mejor, lo mejor de si mismo, pero no solo en forma de recursos materiales consumibles, sino de cuerpo a cuerpo, alma con alma re-unidas por siempre incha alah...
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miércoles, 23 de diciembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
Ken Saro Wiwa
El día de hoy se cumplen 14 de años de la muerte del escritor y ecologista Ken Saro-Wiwa (10 de octubre de 1841 - 10 de noviembre de 1995).
Fue ejecutado por la dictadura que gobernaba entonces Nigeria tras sus protestas contra el desastre ecológico causado por la compañía petrolera europea Shell. Era miembro de los Ogoni, una etnia del delta del río Niger, una zona petrolera desde 1958. Fue presidente del Movimiento para la Supervivencia de los Ogoni (Movement for the Survival of the Ogoni People, MOSOP), que dirigió una campaña no violenta contra los daños ambientales de diversas multinacionales, especialmente Shell. Estas protestas fueron contestadas por la dictadura que gobernaba entonces Nigeria de forma brutal y prohibiendo el acceso a periodistas de cualquier medio de comunicación nacional o extranjero. Algunos calculan más de 2.000 asesinatos y miles de exiliados
Saro-Wiwa, que recibió el Premio medioambiental Goldman y habia sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, desde hacia años lideraba la lucha del pueblo Ogoni de Nigeria contra la compañía petrolífera Shell, cuyas operaciones han contaminado su tierra y sus recursos durante más de tres décadas. En 1994, Saro-Wiwa fue encarcelado y Amnistia Internacional lo declaró prisionero de conciencia.
El 10 de noviembre de 1995 el dictador nigeriano Sani Abacha ejecutaba a nueve opositores del Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni, entre ellos Ken Saro-Wiwa. La ejecución se llevó a cabo a pesar de la oleada de protestas internacionales y tras un juicio que fue tachado de "farsa" por observadores independientes.
Desde 1958, la Royal Dutch Shell ha extraído petróleo por valor de 30.000 millones de dólares de las tierras de los Ogoni, aunque este pueblo se ha beneficiado muy poco de la extracción de petróleo, y en cambio ha sufrido enormemente a causa de los vertidos de las tuberías averiadas que han contaminado sus ecosistemas y las tierras de cultivo, y de la lluvia ácida que ha contaminado el aire y destruido las cosechas.
Para reivindicar la limpieza de la contaminación producida en toda la región, los Ogoni iniciaron una campaña pacífica que fue duramente reprimida por el ejercito nigeriano, al servicio de las multinacionales petroliferas, lo que ocasionó la muerte de más de mil miembros de la etnia.
La explotación de combustibles fósiles, y en particular la del petróleo, tiene, además de sus ingentes perjuicios medioambientales, un extraordinario coste al atropellar las vidas, bienes y recursos de numerosas minorías étnicas y comunidades indígenas. También ocasiona innumerables violaciones de derechos humanos, sirviendo para sostener regímenes odiosos que con frecuencia promulgan condenas a muerte y llegan, por desgracia, a ejecutar las sentencias.
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