domingo, 11 de noviembre de 2012

Mi Radiografiar Cómplice Jorge WagensBerg

Jorge Wagensberg: Radiografía de un Cómplice

Hola Jorge.

Denominemos Symplectin any significative synapsis, or insight, simplectina, u Ondina, o unidad de información (significativa), si tu y so sabemos que todo son ondas, como hay tantisimas, atutiplén, omnipresentes, omniregaladas, omnicambiantes, omnienrique.scentes, omni-scientes, omni-captadas por nuestros (en plural inclusivo gaiático) sistemas sensibles, que hacen de Gaia un sistema hypermeGa sensible.

Si tu sientes, tu vecino percibe, tu perro y su pulga captan, tus células hacen integrales malabarísticas, tus proteínas desaparecen en no sé cuantas horas del mapa, los únicos restos que quedan de tí, son los recuerdos y los pensamientos, pero si fueras nómadas y durmieras cada noche en un lugar distinto: ¡qué pasaría con tus sueños? habría más diversidad de sueños y sus contenidos, pues tus sensaciones van cambiando de espacio tiempo, tu sensoma (tu citoplasma: cuando al fondo desde el fondo de la calle escuchas un sonido limpio y fuerte, que viaja nítida y perceptiblemente, a lo largo de la calle, eso es un seudópodo, tú serías el núcleo, seudópodo hecho en este caso de ondas sonoras, ondinas, tu percibes, eres, un sinesteta, no te puedes quitar de encima unos sentidos, no puedes descartarlos, al menos de sopetón, puedes, al reaccionar, taparte los ojos, o los oídos, o la nariz, pero eso ya es otro cantar, y ahí, amigo Jorge, granjero, hijo de... Gaia, no hay querido, pensamiento, como entre dos pensamientos no hay pensamiento, cuando lo que percibes te chupa, como hoy un primerizo rayo de sol que entró de pronto hasta mi mesa, tras chocar los fotones en el quicio plateado de la puerta del Bar, reflejándose unos 90 grados, y calentándome de camino, de modo que el pensamiento es una tecnología claramente secundaria, como la directa en un coche, que cuesta arriba se te cala, sólo la pones, para su máxima eficiencia, para corres todo lo que tu imaginación pueda, mientras tanto, tu atencion no está en el pensar, sino en el percibir, es lo que lleva enseñando el chamanismo, como nectar de todo lo intuitivo seleccionado, derivado, mira tú en cuantas generaciones.

¿Es un niño contra intuitivo?

Es lo más raro que hay. En función del número de adultos que haya con él, si es muy activo el probe, pues destacará a lo bestia, pues la diversidad de musculos y de sistemas orgánicos que durante la juventud se dedica a ejercitar, el mejor atleta ni se le acerca de lejos, pues el juego puro y duro es el juego, el deporte deportó al juego, borrosa y cuántica mente hablando, tú sabes.

Ambos adoramos la complejidad.

Somos cómplices.

La complejidad no es una disciplina cualquiera.

Por eso somos cómplices al cuadrado.

Y además somos cómplices de nacimiento.

Desde que nació la complejidad.

Pues el sustantivo (y de regalo adjetivo calificativo) de complejidad, no es complejo (o no solo), sino cómplice.

Cómplices al cubo.

Similitud y heterogeneidad.

Me corría de gusto anoche contigo Jorge.

El librito plateado de complejidad me parecía un sueño estar leyéndolo, tras mucho tiempo.

Tan fresco, tan espontáneo, tan cuántico.

Lo estuve garabateando a placer, y describías muy bien, lo que ya para ese momento que lo leí, yo ya estaba sintiendo contigo.

Me había enamorado o, y, re- de tí.

Sí.

Heterogeneidades me encanta como las explicas.

Si hay un túnel, Jorge, epistemológico por excelencia, en la ciencia del siglo XX.

Es en las ciencias neuróticas, Jorge.

Pienso que es en el paso muy reciente, un siglo o así, del alma, de ser la parte sensible (no sensiblera), del organismo animal humano.

Es decir, hace un siglo, la idea de alma parecía más casable con la revolución de la herencia mitocondrial, pues menos mirar hacia las refinerías, y más hacia las mitocondrias, de como las hembras atesoran una tecnología y su memoria, que va saltando de hembra en hembra, en la mayoría de Eucariotas.

Al chico de Etymonline le tengo que escribir, pues nunca mete al sanskrito, al tatarabuelo, y entonces siempre deja la historia en cuarto menos mitad: es decir se calla mucho más de (la historia) lo que cuenta.

Igual con el DRAE, que ni siquiera se digna añadir unas cuantas generaciones.

Que aprenda del espasa enciclopedico del 86, que en un solo y manejable tomo, tiene seis lenguas europeas y las etimologías completas al menos hasta el latin y o griego.

Las diferencias entre el agustin de ahora y el jorge de ese librito.

Son enrique-esencias.

Para ambos, para todas, pues todo es una conversacion de conversaciones.

El pensamiento cero, es nuestra tecnología por defecto, pues igual que el aliento, entra y sale, igual la información, entra y sale, percibir es tragar, entrar, pensar es largar, es salir.

Igual que los puntitos del cielo son flashes de ciclos y más ciclos, danzas y más danzas, es lo cíclico lo que peermite suavizar, ablandar, y evaporar las dicotomías.

Y la biología no puede tener una teoría para cada especie: ¿no?

Porque el engaño del empoderamiento por aislamiento, nos deja en bragas.

Conforme el alma dejó de ser alma y pasó a llamarse cerebro, la naturaleza humana estaba de pronto ahí, en ese revoltijo de sesos.

Y en el comportamiento: tú tenías que educarte y mandar al niño a la mierda, debías centrate en adulterearte, qué jarte, y si te portabas mal, es porque tu cerebro estaba mal.

El conductismo, con su minimalismo, funcionaba así. Exclusión de la diferencia, tras el proceso determinista de la edulcoración (por educación).

No estaba mal conducir cada día yo solito un pedazo de Mercedes, estaba mal haber respondido así a mi madre, o no poner la servilleta en la mesa en el lugar adecuado.

Ritos ceremoniales les llama de Sousa Santos.

Me encanta Jorge cuando parodias las anacrónicas universidades aún conducidas verticalística mente, la rectora, presenta al vicerrector, este a la secretaria, este al suffff alterno...

La Aut´noma, que perita, con Margulis honrada causal mente, y parecía una comida entre amigos.

Entonces el cerebro se circunscribía, con tanta ceremonialidad obligada y sinsentido (común), al cerebro izquierdo, tu cuerpo una estatua, por defecto, tras ese edulcorativo proceso de adulterización.

De ahí una mira al alzeimer: Jorge ¿recuerdas aquello de que: "disculpa mi memoria pero, verás: es que ahora, en este momento, no me acuerdo de tu nombre, perdóname...."

Qué coño perdonar ni perdonar. Con la marabunta globalizadora de estos años invadiendo las ciudades de todo el mundo, ese conocimiento interpersonal, acto-rito ceremonial, se evapora, lo importante no es el nombrecito, no es el intelectual, no es el genio, sino la idea, que aunque se disfrace de personita o mascarita, detrás realmente, no hay nadie, sino toda la red de complejidad llama Mundo, repito Mu0n1n2n3n4n5n6n7n8n9n0n1n2ndo,
lo he puesto, esa ene, trece veces repetida,
para que no se nos olvide,
que Mundo, el Mundo, Gaia,
no está precisamente Muda, o Mudo el Mundo.

Pero eso era el mundo mudo 1.0
Que trataba de representar y representar.
Y así en inglés parecía NonSensical.
Es decir ajeno a la sensualidad.

El adiestramiento estatual: ¡sit down!
El adiestramiento asensual: ¡#niunamosca!
El adiestramiento higienizante: ¡#idem!

Entonces el cerebro se adoraba, los neurotico-cientificos homiliaban sobre ese paraíso microcaberníkola llamado cerebro

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