viernes, 9 de abril de 2010

me Ando bajo El puente

(Sensomática aplicable al Acecho, como rejuvenecimiento chamániko para cerebros agrisados)

En mis paseos por la sensosfera de La Cala, suelo pisar el suelo bajo el puente premarino (en el istmo unión de dos úteros o cuencos: el mar y la cuenca del Totalán.

Carolina me dijo ayer que se iba con veiintitantos a Arzilah, y que el estrecho zumbaba con fuerza nuebe.

Andaba yome ando bajo el puente contra la pared oeste, y resulta que mi cabeza y hombros andaban encajados entre gruesas vigas, de modo que me era invisible el exterior, exceptuando el muro y el suelo.

Pero no me era invisible la sensosfera acústica, que arrojo meu na sincronecedad de aúpa.

Pues el baile sonoro y dinámico de un grueso oleaje de Levante junto con la pantalla del laguito formado entre el puente y el mar, por la barra ponida allá por el Levante, cuando el río ha dejado, prácticamente, de manar agua tras meses de riada casi continua.

Ese baile sonoro me regaló un sonido similar al que se escucha en la cubierta del ferrys cuando navega hacia Tanger. El viento choca con las grandes chimeneas del buque, mientras se tiene también la sensación de vibración de los grandes motores junto a tí, y por demás encontramos en el Mar, cuando está liso, una superficie de reflexion acústica que podría ser similar, a su escala, del charcón formado en el Totalán, estos días, entre el mar y el puente.

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