viernes, 16 de diciembre de 2011

¿quien fue el inalfabeto q invento la "b"larga y la "v"corta ?

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Curiosidades lingüísticas V – El abecedario

Recurro de nuevo, a pesar de lo que dije en artículos anteriores, al latín para explicar una nueva curiosidad relacionada con la lengua, con nuestra lengua, el español. En nuestra sección de Curiosidades Lingüísticas de esta semana vamos a hablar sobre el abecedario del español, respondiendo a preguntas como «por qué tiene veintisiete letras» y a la discusión que de aquí surge.

En primer lugar, cabe llamar abecedario al español, igual que al latino. Se llama «abecedario» porque en latín, como en castellano, empieza por A, B y C. También hay quien lo llama alfabeto, pero esto es más propio del griego, pues en esa lengua el «alfabeto» empieza por las letras Alfa y Beta. En fin, digresiones aparte.

Muchos os habréis preguntado alguna vez por qué el abecedario español tiene veintisiete letras, y los que no os lo hayáis preguntado, es posible que afirméis otra tesis. El abecedario español tiene, frente a las discusiones que se plantean, veintisiete letras. Sin embargo, a pesar de derivar directamente del latín, tiene más letras que el abecedario latino. Éste, el abecedario latino, no contenía en su composición las letras «J» y «V». Esto ocurriría mucho después del inicio de la lengua, que es el momento en que me baso para el artículo de hoy.

Las funciones que hoy en español desempeñan las letras «J» y «V» correspondía en el latín a la «i» y a la «u». La letra «u» se escribía así en minúsculas y así, «V», en mayúsculas. Pero luego llegó a formarse la letra «u, U» y la letra «v, V». Se llaman éstas letras ramistas, porque las inventó Petrus de la Ramée. Por su parte, la letra «j» apareció en el siglo XVI comenzando a desempeñar la función actual y dejando a la «i» la función que tiene hoy día. Por este motivo, y aquí reside la curiosidad de la que os quería hablar, en el abecedario español la letra «j» está justo después de la «i» y la letra «v» está justo después de la «u». Así pasaríamos de tener veintitrés letras en latín, a tener veinticinco, con lo que nos faltarían dos letras más para completar el actual abecedario, ¿no es así?

Esas dos letras son la «y» y la «z». Y están situadas al final del abecedario porque son dos letras que vienen del griego –«y griega» y «zeta», ambas de la lengua griega– y se introducen en el abecedario en época de Cicerón. Así, tenemos el legado latino de un abecedario con veintisiete letras.

Para los que no hayan estudiado nunca latín, diré que tampoco tenían en su abecedario la letra «ñ» tan propia del español. Esta letra es una derivación de ciertos fonemas latinos –Hispania es España, annus es año–.

Finalmente, de este punto de partida surgen varias disputas entre mucha gente acerca de cuántas letras tiene el abecedario español. Algunos piensan que tienen 29 por incluir la «ch» y la «ll» dentro del abecedario como dos letras más. Pero lo cierto es que estas letras, si bien constituyen un sonido diferente en el español –en el latín no–, están compuestas por letras que ya se incluyen solas en el abecedario, por lo que es absurdo incluirlas como independientes. Y otro caso más extremo, y menos cierto, es el de los que piensan que el abecedario tiene 31 letras, porque, basándose en esa tesis de que existen las letras «ch» y «ll», dicen que esas dos letras, a su vez, son dos letras cada una, con lo que en vez de incluir dos letras nuevas al abecedario se incluyen cuatro. Eso sí es un caso demasiado extremo.

En fin, nada más que decir por hoy sobre estos aspectos. Espero que os haya gustado la curiosidad lingüística de esta semana. Nos vemos, pues, la semana próxima.




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