martes, 25 de mayo de 2010

El Estado Inclusivo

El Estado Inclusivo contempla sus fronteras como oportunidades para crecer.

El Estado Inclusivo aprende de sus colegas.

El Estado Inclusivo aprende de la diversidad de formas de vida en sociedad, lo cual, internet "nos lo ha puesto a huevos".

Al Estado Inclusivo "no se le caen los anillos" cuando mira hacia el sur "que lo parió".

El Estado Inclusivo es consciente de formar parte de un proceso dinámico de continuo cambio por encontrarse en un planeta que es un sistema complejo dinámico constituido por multitud de subsistemas complejos dinámicos.

El Estado Inclusivo es también consciente de que él mismo es algo contingente. A lo largo de la historia esta organización en estados como vemos que existen ahora "era un grajo blanco". Los estados tal como los conocemos son un acaecer muy reciente, apenas doscientos años.

El Estado Inclusivo sabe que existen pequeñas soluciones para grandes problemas.

El Estado Europeo Inclusivo sabe que es prioritario llenar las ciudades europeas de bicicletas.

El Estado Inclusivo sabe que tras superar "el rubicón" de la antigua abduccion bipolar del "PROGRESO" y compañía, "sigue habiendo vida" más allá de sus actuales formas feudales de desgobierno y de subdesarrollo.

Porque el Estado Inclusivo sabe que el sobredesarrollo, o desarrollismo, no tiene nada que ver con el desarrollo, sino que son ejemplos vulgares de SUBDESARROLLO.

El Estado Inclusivo, la verdad, siente una cierta vergüenza cuando medita en el autobús sobre el SUBDESARROLLO, en el que los avatares de la vida y de la historia lo han enterrado.

El Estado Inclusivo no tiene miedo al futuro, sino al propio miedo, cuyos restos siguen en alguna medida presentes tras siglos de inoculación forzosa.

El Estado Inclusivo es consciente, tanto del SUBDESARROLLO insostenible en el que se encuentra, como de las estupendas circunstancias que ello supone "para la remontada".

El Estado Inclusivo confía, para esa "remontada", en el enorme potencial que supone cualquier-medida-sencilla-en-sinergia-con-cualquier-medida-sencilla.

Al Estado Inclusivo no le preocupa que a lo mejor el lector no sepa de que va esa palabreja: "SINERGIA", ya que es consciente de que el lector es miembro de una comunidad de pleno derecho, que se recarga cada vez que respira, ese aire común a todas las comunidades de Gaya, y también es consciente nuestro querido Estado Inclusivo de que esa comunidad de vida, es el imperio más duradero en lo que Gaya lleva de vida. Varios miles de millones de años. De años de estos que adornan con el santoral en los calendarios.

El Estado Inclusivo es consciente, sobre todo en el plano sensorial, más allá de los "comecocos" del pensamiento, de que como es un Estado de seres vivos, y cada ser vivo está inmerso por definición en la SINERGIA de los procesos de la vida, pues ya la sinergia no tiene ni siquiera que ser explicada, al tratarse de una implicación directa y vital. Pura inmanencia, que diría Deleuze.

El Estado Inclusivo siente incluso un poquillo de morbo, del bueno, cuando piensa en las estupendas oportunidades en las que el destino lo ha colocado; pues detrás de una insostenibilidad extrema se esconde un "tobogan", con una elevada energía potencial, para, aplicando la SINERGIA de las "pequeñas soluciones", llegar a conseguir en un tiempo también extremo, unos grados de sostenibilidad incluso envidiables.

Este Estado Inclusivo, es Sur. Tan cerca de África, sabe que "África es el Futuro". Sí, África, dicen los mapas, Es Sur. Es El Gran Sur. El origen de la humanidad. El origen de la comunidad. Y un reservorio extraordinario de soluciones pequeñas y efectivas. Con tal de aplicar "La Epistemología Del Sur".

África serían las raíces de un gran árbol. Las ramas serían los demás continentes. "El Beso de la Atlántida".

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